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Changminizada Yuuki Fic's

lunes, 31 de mayo de 2010

Aunque el gozo no es apropiado para reanimarse...


Título: Aunque el gozo no es apropiado para reanimarse...
Autor: Yóu! [Ceres.Astrea]
Pareja: HoMin
Género: Lemon
Extensión: Oneshot
Trama: No, ninguna

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Viajaban en la camioneta muertos de cansancio y anhelando el sueño en un silencio extraño entre ellos. Pero cualquiera que conociera y se hiciera una idea de lo que era tener una agenda tan apretada y plagada de conciertos lo hubiera comprendido.

Tres quintas partes de la banda cabeceaban o estaban ya, en un lugar más allá que acá. Una quinta parte tenía el rostro iluminado por la acción en la pantalla de la PSP con la que jugaba... Y el hombre restante se mantenía fijo en el asiento y sumido en su mutismo, sin prestar realmente atención a nada y tal vez, sólo tal vez, maquinando algo en su "pequeña" cabeza.

El manager había tenido el honor de recibir a su flamante esposa en tierras niponas y por lo tanto sólo eran ellos y el chofer, ya que el staff en grueso aún se encontraba en el estadio, embalando y poniendo en orden los artilugios usados en el concierto de esa noche.

El chofer del vehículo pasó a dejarlos hasta la entrada del hotel en que se hospedaban, y Yunho al mando de sus compañeros, comenzó a despertarlos y apresurarlos a salir de la furgoneta, que tenía que volver a no sé qué al estadio, para después internarse, él y ellos, rápidamente en el edificio, alejándose de los flashes de las cámaras que le provocaban dolor de cabeza.

En recepción, se hizo cargo personalmente de pedir las tarjetas llave y un amable botones guió a sus exhaustos amigos y a él mismo hasta sus respectivas habitaciones.

Mientras subían en el elevador discutieron como es que se iban a repartir en tres habitaciones, y a base de gruñidos y asentimientos que buscaban recargar la barbilla en el pecho y dejarse ir a la inconciencia, Yunho terminó por decidir a su parecer.

Yoochun se quedaría solo, ya que según esto, nadie quería soportar sus ronquidos; Jaejoong y Junsu en una habitación al fondo del largo pasillo; y por último él y Changmin justo frente a la recamara de Yoochun.

Nadie dijo nada y se dirigieron como almas en pena a sus habitaciones. Yunho abrió la puerta de la suya y permitió pasar a un Changmin con los pies arrastrantes primero, la maleta en su hombro se sostenía precariamente...

-¡Ah, hyung! -se volteó para encarar al mayor mientras arrojaba su bolso por ahí-. Estoy muerto, me voy a duchar prim... - sus palabras murieron ahí, cortadas por un gemido de dolor que le provocó el mayor al jalarlo y estrellarlo contra la pared más inmediata-. ¿Qué te pasa hyung? -preguntó lleno de sorpresa y molestia.

-¿Cómo que qué pasa Changmin-ah?... ¡No creas que no me fijé en como te le arrimabas a esas zorras! -el tono de su voz era bajo y reprochante, mientras aprisionaba con su cuerpo el del más joven y le acorralaba con sus manos puestas en la pared.

-¿A qué zorras te refieres? ¿De qué coño estás hablando...? -el fastidio en su voz estaba más que presente, pero no se sentía amedrentado por la actitud del líder-. ¡Hyung!, estoy muy cansado, discutamos esto después ¿sí? -canturreó con la voz más infantil y mimada que pudo. Algo que sólo enardeció el corto temperamento de Yunho.

-Déjate de pendejadas, ¿quieres? -la cara de Changmin que estaba relajada adoptó un gesto serio y frío en un instante, su cuerpo se tensó soportando la fuerte presión que Yunho ejerció sobre él-. No estoy para soportarlas.

-Pues lo mismo digo yo Yunho. ¿Qué te pasa? ¿Cómo quieres que no me les acerque si trabajamos con ellas? -su voz se agitaba conforme hablaba, exasperado por no comprender el motivo de ese inesperado reproche-. ¡Por Dios, Yunho!, ¡son las bailarinas que han trabajado con nosotros por años! ¿Por qué de repente te molestas?

-¡Pues es tu culpa! ¿Por qué de repente les coqueteas, eh? ¡Dime! -Changmin abrió los ojos estupefacto, sin poder creer la emoción plasmada en la cara de Yunho.

-¿Así qué por eso estás enojado, eh? -su rostro surcado por una basta sonrisa-. ¡Estás celoso!... ¡Hyung!... -que se deformó hasta ser imposible de tanta socarronería-. ¿Cómo vas a creer que me voy a poner a coquetearle a alguien cuando te tengo a ti? Y lo peor de todo, en el mismo lugar... -inclinó la cabeza los escasos centímetros que separaban sus labios de los de Yunho, quien se avergonzó por ser tan obvio. Ya no lo oprimía contra la pared, pero sí movió las manos hasta posarlas sobre los hombros del más alto.

Changmin le besó un poquito la comisura de la boca y después dejó vagar la lengua en una línea sin sentido que trazaba la piel de los abultados labios, sus brazos rodearon el fuerte torso del mayor y con los dedos empezó a masajearle la espalda, arrastrándolos sobre la entera superficie. El mayor cerró los ojos y abrió la boca sin pensarlo, buscando atrapar esa lengua juguetona para succionarla, mientras sus manos se movían hasta sujetar la nuca y aferrar con firmeza los cabellos de su hermoso dongsaeng.

Changmin inclinó el rostro rompiendo el beso tan ansioso que demandaba su hyung, y este al sentirse apartado de esos labios finos y cálidos, abordó la piel morena disponible a base de relamidas, que buscaban adueñarse del sabor amparado en ese cuello.

-¿Ya se te pasaron los celos hyung? -su voz era demasiado serena comparada con el trato que estaba recibiendo su piel. Se había apropiado de un espacio que le encantaba en la cadera de Yunho, acariciando los huesos de la pelvis a través de la piel; le atrajo a su cuerpo todo lo que pudo halándolo de ahí.

-Quiero hacerlo Minnie... házmelo, ¿sí? -sus manos no se quedaban quietas y al igual que sus besos, tanteaban todo lo que podían del joven cuerpo expuesto a su alcance. Uno de sus muslos se escurrió entre las piernas de Changmin, mientras hacía lo propio por pegarse más a él.

-¿Con qué eso es lo que querías, eh? -suspiraba-. Juegas a hacerte el celoso y luego vienes y me tientas...

Yunho tenía esa maldita costumbre cuando quería estar con él, de arrastrarlo con sus caricias, convencerlo con sus toqueteos ardientes y provocarlo con una excusa de lo más boba. La boca mordiendo la sensible carne de su cuello suplicaba a su manera, que se dejara caer a los deseos de su hyung.

Más suspiros.

No dijo o pensó nada más y se limitó a las acciones. Invirtió posiciones con Yunho empleando la misma forma agresiva que él. Oyó la espalda chocar con firmeza contra la pared y un gemido de dolor que él también ignoró; no se detuvo y volvió a cazar esa boca que le esperaba anhelante, sus manos batallaban con la chaqueta que traía puesta el líder, cogiéndola por el cuello y tironeándola para desnudar esos fornidos brazos que prestos le rodearon, las manos del mayor fueron a parar veloces a su trasero, masajeando sus nalgas sin pudor y uniendo sus caderas a niveles imposibles. Tan solo un gemido escapó de sus labios, pues volvió a tomar la boca contraria, sin casi, darle tiempo de respirar a su dueño. Empezó a jalonear como podía la ligera camiseta que traía puesta Yunho, aflojándola de la parte del tronco y quizá, trozándola por el cuello... Sí había iniciado con tal predisposición no se iba a detener a contemplar nimiedades que sólo hacían perder el tiempo, tiempo para saborear esa piel morena, que ya se le hacía larga a la vista.

Yunho empujaba su pelvis, moviéndola en círculos que buscaban apretarse contra Changmin, para sentir la incipiente erección que tomaba robustez dentro de los estrechos pantalones que vestía. Sacó la playera de este cuando tuvo la oportunidad de despegarse de sus labios para inspirar el aire tan necesario, y que su dongsaeng le robaba. Se lanzó a su cuello, largo y estilizado, succionándolo con fuerza. Sentía la sangre agolparse con ardor bajo la piel de canela y lavanda, ahí donde la estrujaba con sus labios y dientes. Changmin acariciaba su espalda, sus manos la recorrían por entero erizándole los cabellos de la nuca, dominándolo con su calidez. Podía sentir toda esa fiebre que viajaba a través del cuerpo del menor y llegaba hasta el suyo. Arrebatado, le atrapó la cabeza, obligándolo a inclinarla como le convenía para poder tocar todos los rincones de la boca amurallada tras esos hinchados labios. Sus dedos se enterraban en el cuero cabelludo, sintiendo como un incentivo más, cada fibra que conformaba la castaña mata. Realmente le excitaba jalarle el cabello y pellizcar esos oscuros pezones. Un impulso en su cabeza nacido de esta idea desvió sus manos hasta el amplio pecho de Changmin, para juguetear con estos, irritándolos y enrojeciéndolos con sus toques un tanto violentos.

Minnie se quejó a su muda manera, enterrándole las uñas en la espalda. Los jadeos amenazaban con precipitarse sin descanso. Sus largas manos se dirigieron reptantes a la hebilla del cinturón que sostenía el pantalón de Yunho; la abrió y después desabrochó el botón y bajó el cierre impetuosamente. En la cabeza de Yunho resonó el sonido de costuras zafándose de su lugar, pero estaba tan embriagado bebiendo de la boca de Min, que no prestó mayor atención.

Changmin rompió un poco el beso cansino que compartían y con cierta destreza, terminó de desnudar el centro de Yunho; no se sorprendía de su propio miembro que ya apretaba bajo la ropa, y en el que apenas y había recibido algún estímulo, pero sí se sorprendió al tomar el de Yunho bajo su bóxer, totalmente firme y congestionado. Un leve halar la prenda y el enhiesto miembro se había deslizado exultante. Sonrió ante la tentadora imagen. Yunho estaba ruborizado y una fina pátina de sudor empezaba a cubrir ambos cuerpos. Changmin le dio un beso rápido. Ya había decidido que buscar "el" lubricante o "alguna" clase de lubricante tomaría demasiado tiempo. Estaba muy excitado y necesitaba desfogarse ya, lo sabía bien,... pero también sabía que sus músculos resentirían esa clase de actividad. Lo mejor era terminar rápido el negocio entre manos e ir a ducharse si seguía teniendo fuerzas suficientes, y sí no, en el último de los casos, simplemente lanzarse a la cama a dormir en paz.

-Inclínate hyung, ya sabes que hacer -empujó la cabeza de Yunho hacia abajo, y mientras echaba la cadera adelante aprovechó para quitarle de una vez lo que le quedaba de playera.

-Podrías ser un poco más amable para pedir estas cosas, ¿no? -aunque sonara a los típicos reproches, que Changmin parecía conocer muy bien, no lograban el mismo efecto que antes si estaba más que dispuesto a inclinarse y venerar con sus labios la entrepierna del menor. Todavía tenía los pantalones puestos, pero no dudó en besar y tantear la forma que se dibujaba bajo estos.

-Déjame ayudarte Yunho... -Changmin movió las manos a su propia cintura, filtrando los delgados dedos por la pretina y alcanzando los varios botones que tenía la ropa para deshacerse de la atadura; Yunho, que no había dejado de pasar las manos sobre la zona, tiró del atavío con todo y ropa interior, dejando al descubierto los protuberantes huesos de la cadera y la plana pelvis, destacaba su miembro semi-erguido-. Mírame a los ojos mientras lo hagas y no te toques, ¿entendido?

Yunho gimió de anticipación; sin dudarlo se lanzó con la lengua ya fuera de su boca a probar esa flor de carne dispuesta para él. Repartió por la longitud varias lamidas, humedeciéndolo ligeramente, sintiendo con su lengua la piel delicada y candente, palpando las inflamadas bolsas de esperma con una suavidad que no conjugaba con su gesto de pasión. Tal como le había pedido Changmin, le sostenía la mirada con los ojos brillantes. Él le observaba desde arriba con las manos en la cadera, su ceño fruncido en profunda concentración a las acciones que tomaban lugar allá, abajo de su cintura; los finos labios entreabiertos, dejando escapar un hilo invisible de su aliento en tenues golpecitos. Su cara de placer excitándole sobremanera, hasta el punto de no creer soportar un poco más sin tenerlo...

-Humedécelo hyung... No te voy a tener piedad -susurros sólo disponibles en ese momento de intimidad.

El moreno mayor atrapó con su boca el glande ya rojo de ese pene, presionándolo con sus labios sintió como terminaba de endurecerse entre estos. Poco a poco fue tomando más de esa rigidez, mientras su lengua se entretenía en bailar sobre la piel, dejándola humectada a su paso. Se concentró en tragar la mayor cantidad posible, acariciar los largos y firmes muslos, y en escuchar el lento siseo que emitía Changmin. Respiraba difícilmente sobre la piel de ese miembro causándole escalofríos al completo cuerpo del otro.

Comenzó a asentir con su cabeza de forma que el apéndice parecía embestir contra su boca, succionándolo uniformemente, Changmin no tardó en moverse siguiendo su movimiento... y decir que el placer que sentía podía ser mayor al que provocaba era una acertada razón. Podía ser que Minnie dominara sobre su cuerpo conquistándolo para su propio placer, pero este dominio ejercido tan férreamente sobre su persona física alcanzaba a cimentar varios niveles de su microcosmos, llenándolo no sólo de la momentánea pasión, si no de todo ese amor y cariño que le profesaba al menor.

-Ahh... Yunho... -jadeaba Changmin, la orden que le diera al mayor se le hacía imposible de seguir por momentos, quería cerrar los ojos y dejarse llevar...

Yunho advirtió que la oscilante pelvis de Min comenzaba a exasperarse y a moverse con más ímpetu para el simple trabajo que estaba haciendo. Cuando los parpados de este se cerraron vencidos finalmente, le tironeó por completo los pantalones dejándoselos atorados en las rodillas, alejó la boca de la erguida extremidad sustituyéndola por sus manos, que seguían rozando el miembro de extremo a extremo, y se puso de pie nuevamente, para después cubrir con sus labios los de él...

-Changmin, ¡ya!... házmelo ya... -sus manos se habían ido deteniendo lentamente hasta parar por completo. Changmin lanzó un suspiro cargado de insatisfacción.

-¿Por qué paras hyung? -le reclamó-. Sólo un poquito más y me hubiera venido.

-Pues por eso paré. ¡Anda dámelo ya! -se jaloneó el pantalón y la ropa interior deslizándolos por la casi nada cubierta cadera, muslos y pantorrillas, hasta darlos a parar al suelo, donde se los sacó agitando los pies; su miembro se balanceaba de arriba a abajo con los movimientos... se recargó contra la pared de nuevo llevándose a Changmin consigo.

Este sólo rodó los ojos con el gesto disgustado. Mientras era apresado de nueva cuenta por los brazos de su hyung, sus manos se dirigieron inmediatas a separar los muslos de él, palmeándolos para colocarse entre ellos, los miembros de ambos chocaron y les sacaron prestos gemidos al sentir el extraordinario calor que irradiaban. Changmin flexionó las rodillas dispuesto a penetrarle en esa posición, no hacía falta más preparación que la entrada siempre dispuesta de su hyung y el pene húmedo de saliva que empuñaba en una mano. Sin embargo Yunho le detuvo...

-No, no Changmin... así no, cárgame -Yunho hecho una de sus delgadas piernas sobre la cadera de Min, mientras se apalancaba con los brazos rodeándole el cuello, esperando que le alzara en vilo.

-¿Estás loco hyung?, pesas demasiado, ¡no puedo contigo! -abrió los ojos sorprendido de lo que el mayor se proponía e inclinó su cuerpo lo poco que le permitía la situación siguiendo la fuerza que le jalaba.

-Pero quiero hacerlo así, que me cargues... -Yunho puso una carita que quería parecer de ternura y el menor sintió lástima de su puchero; se preguntaba si Yunho realmente creía que eso funcionaría con él.

-Lo siento hyung, pero si quieres hacerlo de esta forma, es mejor que abras la piernas de una vez o me des la espalda, porque no te voy a cargar -le contestó con calma a pesar del incontrolable deseo de ahorcarlo que de repente le acometía.

-¡De espaldas no!, quiero ver tu cara cuando me la metas y quiero que me cargues ¿sí? -«¿por qué siempre se ponía tan insoportable cuando tenían sexo?, ¿no podía ser un novio normal?» pensó Min.

-Yunho... estoy cansado, hace menos de una hora terminó el concierto... No puedo creer que aún tengas toda esa energía, cuando yo apenas puedo tenerme en pie... No se te ocurrió esperarte hasta la cama... sólo eran unos pasos más... -sus cejas se inclinaron en una expresión de tristeza y el timbre en su voz se hizo contrito y desamparado, mientras sus manos se ocupaban de acariciar los costados del mayor con una suavidad parsimoniosa.

Yunho maldecía interiormente. Su dongsaeng seguía con esa cara y esas caricias que se escurrían hasta acariciar sus oscuros pezones; a pesar del arrebato que había demostrado Changmin anteriormente, se estaba dejando vencer por esa tierna cara y esos deliciosos pellizcos que ahora le proporcionaba... -Vamos Min... -si él quería jugar sucio, aquí estaba su oponente-. Sólo esta vez, ¿sí?... Te prometo que a la próxima es en dónde y como tú quieras -con la fuerza de su voluntad logró que sus ojos se humedecieran un poco y su expresión mostrara algo de inocencia, cosa que aplaudía, porque estaba seguro no le quedaba más-. ¿No quieres, acaso, volver a hacerlo en el baño de mujeres? Como aquella vez...

Changmin sí que estaba cansado, pero se encontró preguntándose el por qué tenía que reafirmárselo cada dos por tres; aunque ese instante que Yunho le hacía recordar lo ameritaba sobradamente, y no ayudaba para nada el que pusiera esa voz tan baja y sensual en la última línea. Porque recordar "esa" vez, había provocado que la poca sangre que quedaba en sus extremidades se pusiera en carrera y se agolpara de repente, concentrándose terriblemente en su entrepierna, dedujo que un poco más y terminaría antes de empezar. Yunho sintió el miembro duro como roca vibrar contra su plano vientre y su propio miembro, cuando acercó la cadera para provocarle un poquito y se sorprendió con la velocidad de esa evidente respuesta.

-Vaya, parece que sí recuerdas... -las esquinas de la boca curvadas y los blancos dientes reluciendo, más que otra cosa, era una sonrisa de triunfo.

Changmin entrecerró los ojos en un gesto amenazante, pensando. «¿Y cómo no lo iba a recordar cabrón, si me jalaste a la fuerza hasta ellos casi una hora antes de ese concierto?» Era más que una experiencia positiva en su cabeza; recordaba lo grandiosa que fue la aventurita de hacerlo en un baño repleto de fans que no sospechaban nada y de las que únicamente los separaba una delgada pantalla, aunque de ninguna manera apreciara los peligros a la hora de entrar y salir...

-Ya, venga... -Yunho sonrió ampliamente mientras Changmin tomaba sus muslos con las manos, pronto a levantarle. Le ayudó dando un saltito y cuando tuvo las piernas enrolladas alrededor de su cintura le besó con ganas, pasando la lengua por sus labios y por su paladar, sin olvidarse de enredar entre sus dedos los cabellos de la nuca del menor.

Changmin gimió mientras lo empujaba contra la pared para afianzar la posición, su cadera doblándose un poco al frente para que las nalgas de Yunho encontraran un poco de apoyo, mientras correspondía el beso como podía. En un descuido escupió en su mano derecha y la alcanzó a pasar por su miembro, masturbándose un poco antes de rozar con la punta esa oculta y placentera entrada que le ofrecía Yunho, su mano izquierda acariciaba sin pudor todo lo que estuviera a su alcance.

-Ahhh... vamos Min... -jadeó el mayor cuando Changmin comenzó a ejercer presión en su entrada. Su rostro era el reflejo de la dolorosa concentración en el placer que estaba sintiendo su cuerpo. Sus ojos se cerraron buscando liberar presión al presionarse sus párpados. Su boca estaba abierta sin dejar escapar ni aspirar el aire, inmóvil en su gesto. Sus manos jalaron el cabello oscuro que le satisfacía como un fetiche y entonces... gimió... gimió más fuerte que en cualquier otro momento de ese encuentro, gimió de deleite y dolor, gimió más excitado y gimió esperanzado, porque él acababa de empezar...

Changmin se introducía poco a poco, los gemidos de Yunho le mareaban con su prontitud; podía sentir en la cabeza de su pene esa empalagosa presión que le hacía desear probarla más y más y más y le recorría todo el cuerpo como una descarga insoportable... En cuanto estuvo un poco dentro, sus manos volaron a las caderas de Yunho para sostenerle y empujarle hacia abajo, instándole a envolverlo con su carne apretada. Buscó los labios de su hyung y mientras jadeaba por el esfuerzo recorría su boca ya memorizada, lamía la lengua más deliciosa que la miel de aquella cavidad, y que a su vez lamía la suya. La atrapó entre sus labios, chupándola y mordiéndola con delicadeza.

Con su rígido miembro ya apuntalado comenzó a embestir esa dulce abertura, quedamente... saliendo y entrando penosamente, mientras ambos se deshacían en prolongados suspiros. Sus bocas se separaron sin quererlo, pero buscó inmediatamente la piel del largo cuello y del suave hombro del mayor para depositar sus besos y sus ansias ahí. Sentía el miembro de Yunho golpear livianamente su vientre, siguiendo el mismo ritmo lento del recorrido que marcaba dentro de su cuerpo, sentía los gruesos labios atrapar el lóbulo de su oído para succionarlo y los sentía besar la línea de su mandíbula y su mejilla derecha, que era la parte de su cuerpo a donde había ido a apoyar la cabeza el mayor.

-Ah... ¡Hyung! -con un jadeo comenzó a acelerar la tortuosa marcha que intentaba poner a prueba su resistencia. El embestir esa cadera que le pagaba con la misma moneda empujando contra la suya era poner un poquito la mente en blanco; oía la espalda de Yunho azotar contra la pared, el choque de sus pieles húmedas y desnudas encontrándose secamente en ese principio, y los gemidos agitados y vaporosos que lanzaba ese cuerpo que invadía y aferraba.

El mayor se sostenía con unas fuerzas increíbles a sus hombros, haciéndole daño, marcando las medias lunas de sus uñas en ellos, no debido al dolor si no al intenso placer que le embargaba, su capacidad de habla hacía mucho que se había ido al carajo y solo atinaba a gruñir y a lanzar gemidos que, sabía, calentaban aún más a Changmin. Su dongsaeng ni siquiera había empezado a agitarse, cierto que jadeaba como solía hacerlo en esos trances, pero por lo general duraba más, muchísimo más... y él se desesperaba y deshacía tan prontamente... Sus cuerpos ya estaban totalmente cubiertos de sudor, sentía las gotas que escurrían por su cara y abdomen y podía advertir que tanto su cabello como el del menor estaban empapados... De hecho Changmin estaba bañado completamente, debido al esfuerzo que estaba realizando al sostenerlo a él; su espalda estaba resbalosa y su pecho y vientre mojados.

Dirigió una de sus manos a satisfacer su propia hombría, apresándola firmemente, y comenzó a deslizarla con lentitud, no necesitó mayor estímulo que unas cuantas pasadas y escuchar la pesada respiración del otro dirigida a su hombro para comenzar a gemir incontrolablemente.

Sentía los músculos de Changmin tensos por el esfuerzo, la fuerza de su empuje, la carne firme de sus muslos y caderas bajos los suyos... No la veía, pero adivinaba que su cara tenía un rictus de placer con la mandíbula tensa y el ceño fruncido... y sus jadeos incansables, inagotables... como un animal que ha emprendido una larga carrera...

Las acometidas de su dongsaeng a ese tibio pasaje entre sus nalgas seguían siendo regulares, más fáciles ahora y más constantes también... apenas una tenue variación en el ritmo... Notaba el miembro caliente deslizarse apretadamente en su interior y su mano se agitaba veloz en su miembro, prodigándole numerosas caricias... Si por él fuera, seguramente ya habría empezado a sacudirse con violencia buscando su orgasmo, pero él más alto le tenía bien cogido...

Comenzó a gemir estertóreamente y a restregar su mejilla contra la de Changmin, buscando el contacto de su piel ardiente; su mano izquierda le mesaba con fuerza los castaños cabellos y el menor se quejaba y gruñía adolorido; en venganza le mordió los hombros y pasó la lengua por la piel de su cuello... Y su mano derecha seguía el corto recorrido sobre la piel lubricada por el sudor de su miembro... impetuosamente... impetuosamente... Su cuerpo tirante, contraído de pronto...

-Ah... Ah... Mmm... -y el aire se cortó de sus pulmones con una descarga fulminante. Un gemido más largo que los anteriores y después jadeos que buscaban recuperar el aliento, los dedos acariciando su intimidad no se detenían, dispuestos a saciarse con la última gota...

Changmin había visto venir el orgasmo del mayor desde un principio... Y siempre se preguntaba qué era lo que lo excitaba tanto para acabar tan rápido entre sus brazos... Le llegó como una ola lejana arribando a la playa febril de su piel, dispersando en él la exquisita constricción de sus entrañas como se diseminan los castillos de arena... Aunque era muy pronto para su usual resistencia, y quizás debido al cansancio, gimió con él y estuvo a punto de venirse, pero detuvo sus caderas para controlar ese golpe de sobreexcitación... el acre olor del semen de Yunho le picó la nariz, enardeciéndole, y comenzó a embestirlo de nuevo... Su hyung seguía acariciándose el excitado pene, que se negaba a rendirse y calmarse, pero seguía complaciéndole meciendo la pelvis al encuentro de la suya y en definitiva, había aumentado el ritmo, buscando la entrega voluptuosa de lo que le quedaba a ese cuerpo para él...

Yunho suspiraba cansado en su oído, su aliento caliente le hipersensibilizaba la zona y las puntas húmedas de su cabello le comenzaban a picar en la nuca... Hastiado se abalanzó para hundirse todo lo que pudiera dentro de él, aumentando los movimientos de su cadera frenéticamente y empotrando contra la pared el cuerpo cansado del mayor...

-Ung... Min... -era un gimoteo ahogado. Su entrada ardía caliente por la ruda intromisión. Comenzó a besar las mejillas del menor y todo lo que se pusiera frente a su boca, pasaba las manos en ásperas caricias sobre la morena piel de la espalda y el cuello, sabiendo que todo eso lo enloquecería más...

Changmin comenzó a quejarse desesperado, mientras se adentraba una y otra vez con más fuerza, sosteniéndole una pierna y la cadera, rozándose con las estrechas paredes y sintiendo la húmeda y enardecida zona. Sus estocadas fluían como un torrente al igual que los gruñidos reservados para su propio orgasmo. Yunho le manoseaba el cuerpo, podía sentir los raudos toqueteos de sus manos como estimulantes que ensordecían sus sentidos. Percibía la tensión en su propia cara y en cada músculo de su cuerpo, producida por la alta cuota de placer que estaba experimentando; y se percató de que el cansancio se le había ido, para ser reemplazado por el ímpetu bruto que le hacia apalear la pelvis de Yunho. Su hyung gemía nuevamente, pero no se debía a poderes multiorgásmicos como le hubiera gustado, si no al tremendo dolor que de seguro le estaría causando embistiéndolo sin control...

No lo soportó más... recargó su frente en el hombro del mayor, y en medio de jadeos cortados por la repentina falta de aire, y arremetidas salpicadas e intermitentes, terminó por venirse dentro de él exclamando un gruñido prolongado y que sonaba a queja... sus caderas se seguían moviendo por instinto, buscando descargar por completo la tensión que minutos atrás se había apoderado de todo su cuerpo. Su respiración era espásmica, necesitada.

Yunho buscó sus labios para besarlos someramente, después de unos instantes que aprovechó para calmarse él también... Changmin le daba una que otra estocada, más por seguir acariciando su interior que por tener todavía un motivo real ahí... Soltó su pierna izquierda de la mano de Changmin, que la sostenía sobre su cadera y bajó la otra con cuidado, pasó sus brazos bajo los de éste abrazándolo y sosteniéndole a la vez... Finalmente su dongsaeng había dejado de restregarse en su interior, deteniéndose por completo. Dio una sacudida con su cadera y el miembro ya flácido del menor salió lentamente de su interior, seguido de una conocida filtración. Sentía la respiración de él, ahora serena y cálida, chocando contra la piel de su hombro y pecho. Restregó sus labios contra la sien empapada de sudor y depositó cortos besos en la parte de la mejilla que estaba a su alcance...

Alcanzó a preguntarle al oído con la voz más baja que pudo:

-¿Ya no puedes más verdad?... ¡Qué lástima...! -Changmin se había prácticamente tirado encima de él, agotado por la pequeña fiesta y el día que tenía a rastras.

-Mmm... -eso y un gruñido fue todo lo que recibió por respuesta. Rió por lo bajo y estrechó al joven fuertemente, acomodándolo entre sus brazos, pasó uno bajo las largas piernas, mientras que el otro se afianzaba a la espalda y se sostenía del tronco. Changmin ni siquiera se inmutó, ya tenía los ojos medio cerrados y se dejaba hacer en medio de suspiros. Yunho lo llevó hasta la cama más cercana y terminó de quitarle la ropa que aún traía puesta, Changmin movía las pupilas, siguiendo con pereza los movimientos que hacía -Necesito ducharme... -Yunho le lanzó una mirada que decía: «¿Y eres capaz...? » Así que corrigió-, limpiarme...

-Ahora lo hago yo... -fue hasta el sanitario, buscando alguna toalla en el armario, después de humedecerla volvió a la habitación. Changmin se deshacía en bostezos y le miraba curioso-. ¿Qué?

-¿Cómo diablos puedes tener tantas energías? ¿No estás cansado? -le preguntó en susurros que salieron difícilmente de su boca. Tenía la expresión relajada, a punto del colapso final. Yunho ya había limpiado de su cuerpo buena parte del desastre.

-¿Quién sabe?... Pelear me pone de buen humor y hacerlo me llena de energías -dijo bajito y después rió, mientras ya casi terminaba.

-Masoca -le respondió Changmin, y después cerró los ojos con la intención de no oír nada más.

Yunho lo miró feo. Horrible de hecho. Quiso soltarle un tremendo manazo en los muslos descubiertos, pero ya había tenido suficiente de él por lo que quedaba de esa noche. Se fue a duchar y después, con el cabello aún húmedo, se acomodó entre las limpias sábanas y el refugio que le podía proporcionar el cálido cuerpo de Minnie.

-Hasta mañana baby... -susurró antes de cerrar los ojos el también.


Fin TwT

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martes, 25 de mayo de 2010

Changmin en el País de las Maravillas cap. 7

¡Este mundo está loco!


Al fin, luego del largo viaje llegamos al psicodélico castillo de muchos colores chillones. Lo primero que hice al verlo fue correr como idiota en busca de Jaejoong.

- ¡Minnie! ¡No corras! – me gritó Yunho, pero lo ignoré.

Corrí casi todo el jardín hasta que la gran puerta del castillo se hizo visible, pero antes de llegar a ella aparecieron miles de guardias muy afeminados los cuales nos rodearon.

- Diablos… - Oí quejarse a Yunho, quien se paró frente a mi rápidamente igual que un padre protege a su hijo.

Los guardias esposaron en un dos por tres a Junsu, Yoochun y Yunho; y cuando iban por mi se escuchó una psicópata y muy escandalosa risa.

- ¡¡Al fin llegan!! ¡Muajajaja! ¡Los estaba esperando!

Nuestras miradas se posaron sobre el hombre (¿Hombre?) que reía en la puerta del castillo. Su cabello era chillonamente anaranjado-rojizo, su piel blanca y tersa. Sus manos se posaban gaymente sobre su fina cintura. En un rápido movimiento se acercó a mí y acarició mi rostro haciéndome sentir escalofríos al instante, para luego abrazarme con fuerza.

- Ay, lindo. Demoraste mucho ¿Sabes? – Sonrió y miró a los guardias - ¡A ellos llévenselos! Ya saben que hacer, yo me encargo de este pequeñín.

Dicho esto los guardias se llevaron a los chicos los cuales, a pesar de forcejear, fueron detenidos por ellos.

- Puedes decirme Heechul si quieres, o hyung, o hermanito. Como te plazca.
- Ehh… ¿Ok? – respondí confundido.

Me tomó de la mano y comenzó a caminar casi arrastrándome, por el hecho de que yo no quería caminar.

- ¿Dónde me llevas?
- Tranquilo, no te haré nada.

Caminamos en silencio hasta quedar frente a una puerta rosa brillante. Nos detuvimos y lo miré expectante.

- ¡Buenas noches!

No alcancé a decir nada porque Heechul me tiró una cosa rara en la cara, algo así como arena, pero más fino (¿Polvo de hadas? No me extrañaría viniendo de él), lo cual me hizo caer dormido al instante.

~*~

Me estiré lentamente en la suave cama en la que me encontraba, para alarmarme enseguida al recordar que estaba en el castillo del enemigo (Gay enemigo…). Me levanté rápidamente y golpeé la puerta que estaba cerrada.

- ¿¡Hay alguien ahí?! - Nadie contesto y volví a gritar. - ¡¿Hola?! ¡Sáquenme de aquí!

Tras comprobar, luego de varios golpes a la puerta, que nadie me abriría comencé a desesperarme, me senté en el suelo a pensar. No iba a quedarme aquí esperando como tonto a que le hicieran algo a Jaejoong o a los chicos, no podía.

- Bien, ya me cansé… - dije en voz alta levantándome del suelo rápidamente. Intenté abrir la puerta comprobando por última vez que estaba cerrada y luego examiné detenidamente la habitación buscando algo que me sirviera para abrirla.

¡Era definitivo! ¡Estaba aburridísimo de ser el tonto sumiso que obedece en todo y se deja hacer cualquier cosa! Así que ¡O salgo de aquí o me dejo de llamar Shim Changmin!

- Ya verás todos, conocerán al verdadero Changmin y se arrepentirán – dije nuevamente en voz alta mientras tomaba una silla, para golpearla con fuerza contra la cerradura de la puerta, la cual aún no se abría. Tomé otra cosa (Era más duro pero no me fijé que era) y volví a golpear la cerradura. Cuando iba por otro objeto escuché un fuerte chillido.
- ¡Por favor! ¡No seas tan bruto! ¡Me abriré!

Miré a todos lados buscando la voz que me hablaba hasta que di con lo más obvio (En realidad lo más raro… pero este mundo es así… Raaaaaro) La cerradura…

- ¡Dios mío! ¡Los jóvenes de hoy son demasiado bestias! ¡Unos animales! – se quejó mientras se abría, dejándome la salida libre.
- Woh… Gracias, y… Lo siento – me disculpé
- ¡Jum! Solo vete – se quejó orgullosa y se cerró con fuerza una vez estuve afuera.



Pensé, mientras caminaba con sigilo por los pasillos, hasta dar por accidente con un guardia grande y corpulento.

- ¡Oye! ¿Qué haces aquí? – gritó, pero antes de que pudiese hacer otra cosa yo salí corriendo.

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Seguí corriendo, pero el castillo era demasiado grande. Debí haber corrido en círculos todo el rato porque estoy seguro de haber visto el mismo cuadro al menos unas 4 veces.

- ¡¡Yunho!! ¡Ayúdame! – gritó alguien. ¡Era la voz de Jaejoong! Venía de uno de los tantos pasillos así que me apresuré a encontrarlo. Quedé afuera de una gran puerta con un letrero que decía “No entrar. No insista”

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Abrí la puerta con fuerza y grité el nombre de Jaejoong, pero… ¿Qué demonios pasaba aquí?... Globos, serpentinas… cosas coloridas de decoración…

- ¡Changminnie! – gritó Jaejoong al verme y todos los chicos se giraron a mirarme. ¡Estaban todos aquí! ¡No entiendo nada…!
- ¿Qué… que pasa aquí? – pregunté confundido.
- ¡Ay, lindo! ¡Era una sorpresa! No debías verlo aún – gritó escandalosamente Heechul, moviendo sus brazos con exageración.
- ¿Ver… que? – pregunté más confundido aún.
- Esto… - respondió Jaejoong – Te estábamos preparando una fiesta sorpresa y… Bueno, creo que ya no es tan sorpresa – rió.
- ¿Fiesta sorpresa? ¿Por qué?...
- Por tu cumpleaños, tonto…
- ¿Cumpleaños?... – Me quedé callado largo rato. ¿Qué día era hoy?... ¡Oh, cierto! ¡Si era mi cumpleaños! Lo había olvidado – Oh… pero…. Creí que… Heechul te había raptado…
- Bueno, fue algo parecido… - rió Jaejoong – Pero luego me dijo su idea de hacerte una fiesta sorpresa y me pareció algo genial.
- Me mintieron…
- ¡No! ¡No te mentimos, cariño! – dijo Heechul.
- Dijiste que lo matarías…

Todos se quedaron callados, Jaejoong miró feo a Heechul, con cara de “Eso no estaba en el trato” o algo así… Como sea, era oficial… ¡ESTABA TOTALMENTE ENOJADO!

- Bebé, no se que te habrá dicho este afeminado, pero no era mi intención mentirte… - dijo Jaejoong, pero lo ignoré.
- ¿Cómo que afeminado? ¿Acaso no te has mirado a un espejo? – se defendió Heechul. Yo miré a Yunho.
- Ustedes sabían esto ¿Cierto? – Su silencio me bastó como respuesta – Me voy a casa… - dije totalmente enojado, dando media vuelta y comenzando a caminar.
- ¿Qué? Espera, Minnie… - me detuvo Jaejoong.
- ¡¡DIJE QUE ME VOY A CASA!! – grité, golpeé su mano y salí corriendo.

No recordaba la última vez que había estado tan recondenadamente molesto en toda mi vida… Creo que nunca, pero ¡Demonios! ¡Me habían mentido! ¡Y de manera tan descarada! Estaba tan preocupado por Jaejoong y ahora me salen con la burrada de que me hacían una fiesta y no se que otra sandez… Definitivamente me iría a mi casa.

- Changmin… - Llamó una voz tras de mi. Era Jaejoong. Yo lo ignoré y seguí caminando. – Changmin, por favor… No puedes irte.
- Oh, si. Si puedo… Y eso haré.
- Por favor, se que estás molesto…
- Furioso.
- Lo se, pero por favor no te vayas así nada más… - me rogó. Yo me giré y lo miré. – De verdad lo siento… Lo siento mucho.
- ¿Y que te hace pensar que te perdonaré tan fácilmente? – dije con frialdad y noté como su rostro tomaba una expresión dolorosa, frunciendo el ceño.
- Haré lo que quieras… Haremos lo que quieras, en serio… pero no te vayas.
- Lo pensaré… Ahora llévenme de vuelta a tu maldito castillo para llevarme mis cosas – dije sin pensar, no tenía nada que llevarme, ¿Oh si?...
- Te hice un pastel de chocolate…

Me detuve en seco. ¿Pastel de chocolate?... De verdad tenía hambre, necesitaba comer algo… Necesitaba azúcar… Necesitaba comer algo dañino para mi organismo… ¡Porque lo dañino es lo más delicioso!

- Está bien… comeré, pero luego de eso me llevarás de vuelta – Sentencié, nuevamente dando media vuelta y caminando hacia él.
- Ok… - respondió y me llevó hacia la habitación en donde todos los chicos esperaban.

Apenas llegué ignoré al resto, me senté y comencé a comer pastel. ¡Demonios! Estaba… Delicioso…

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Pensé mientras devoraba en último trozo en mi plato. Luego me percaté de las miradas que se posaban sobre mí. En realidad no quería irme, los chicos me caían muy bien… Y Jaejoong… Jaejoong era tan… ¡Pero estaba molesto! Lo que hicieron me molestó demasiado… Me dolió que me mintieran de esa manera así que tendrían que convencerme para que me quede… Quedaba un largo camino así que tendrán que ver como se las arreglan si quieren que me quede.

Luego de comer algo de torta y otras cosas ricas que había nos fuimos del castillo de Heechul, antes de irme el chico afeminado de cabello extremadamente rojo me abrazó con fuerza (¿Y de donde sacó esa fuerza alguien tan delgado y delicado?) y me besó en la mejilla.

- No te enojes, ¿Si?... – me susurró en el oído – De alguna manera Jaejoong te pagará lo que hizo, ¿No? – dijo de manera pervertida y yo me sonrojé. – Prueba también con Yunho… él si que está bueno, ¿No crees? – me dijo por última vez y rió, para luego entrar a su castillo… Comencé a caminar, pensando en las babosadas que me dijo.

Seguimos nuestro camino en silencio largo rato y comencé a mirar a Yunho. De verdad es bastante atractivo. Es alto, tiene buen cuerpo… Y pensándolo bien… Es el que está más abandonado últimamente. Yoochun ya se le declaró a Junsu así que supongo que desde ahora tendrán sexo desenfrenado y salvaje a toda hora (Tomando en cuenta la actitud de Yoochun)… Yo…bueno, estoy con Jaejoong… Pero él está solo.

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Reí malicioso para mis adentros y seguí caminando. Yoochun se me acercó lentamente y me miró a los ojos.

- ¿Sigues enojado?... – Yo no le contesté – Vamos, Minnie… No seas así – Dijo él pero volví a ignorarlo… - Dejaré que toques mi cola o mis orejas… - me rogó.
- ¿Cuándo quiera? – mis ojos brillaron y en mi rostro se dibujó nuevamente una sonrisa idiota.
- ¡Yo dejaré que lo hagas cuando quieras! – gritó Junsu, con su voz chillona de delfín. Yoochun le dio un golpe en el brazo.
- Ok, están perdonados los dos… - comencé a reír y miré de reojo a Yunho y Jaejoong, quienes venían detrás de nosotros. Ambos iban serios, como no sabiendo que decir… Yo sonreí, cuando lleguemos al castillo les diré lo que deben hacer.

Seguimos caminando, yo hablaba con Yoochun y Junsu, mientras que Jaejoong y Yunho se mantenían callados tras nosotros.

- ¿Piensas perdonarlos? – me preguntó Junsu en voz baja.
- Tengo algo pensado… - dije sonriendo.
- ¡Cochino! – me dijo Yoochun. Yo lo miré esperando una explicación (De todos modos… Creo que tenía razón) – ¡Piensas montar un trío pervertido y muy sexoso! ¡Como una porno gay barata!
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Tu cara de gozador te delata – Dijo seriamente y Junsu comenzó a reír a carcajadas.
- ¿Cara de gozador?... ¿Eso existe? – Lo miré confundido, Junsu seguía riendo.
- No puedo creer las idioteces que se te ocurren, Chunnie – rió Junsu.
- No, es en serio. Eres un pequeño pervertido. – me dijo Yoochun, seriamente. – Te haces el difícil, pero eres un pervertido fácil.
- ¡Oye! Yo no soy el que anda regalando felaciones por la vida.
- Es algo que se hacer bien, estoy orgulloso de mis dones – dijo con aire de grandeza. Yo reí.
- ¿Se puede estar orgulloso de eso? – preguntó Junsu y Yoochun rió.
- Puedes estar orgulloso de hacerlo… O puedes disfrutarlo cuando te lo hacen – Lo miró pervertidamente y Junsu se sonrojó.
- Degenerado – reí y seguí caminando.

Finalmente, luego de un largo camino que de todas maneras se hizo más corto que antes, de haber comido algo en el camino y haber pasado una noche en la misma posada de antes, llegamos al castillo de Jaejoong. Yo entré rápidamente y me dirigí a la habitación en donde dormí. Ahí estaba el bolso y las cosas que le había robado a Yunho en esa casa que ni siquiera se si era de él o no.

- ¿Minnie?... – dijo una voz tras de mi. Obviamente era Jaejoong… pero para hacerme el importante lo ignoré (Aunque en el fondo quisiera tirarme sobre él y comérmelo a besos) – Minnie, por favor… Escúchame.
- ¿Por qué habría de hacerlo? – me detuve y lo miré con la expresión más engreída que pude hacer.
- Porque… Porque quiero que me escuches. – dijo poniendo expresión de tristeza.

¡Demonios! ¿Cómo puedo resistirme si me pone esa carita? Tan adorable y tan... ¡No! ¡Yo estoy enojado! No puedo rendirme.

- Te escucho… - respondí con frialdad.
- En serio… Quiero que me disculpes. Entiendo que estés enojado, y perdón por haberte preocupado tanto… Pero en serio, pensé que una fiesta sorpresa sería una buena idea luego de todo lo que has pasado aquí y…
- Llama a Yunho.
- ¿Ah?... – preguntó confundido.
- Ve a buscarlo, estaré en mi habitación. – comencé a caminar hacia dicho lugar y Jaejoong caminó en dirección contraria, con expresión confundida.

Pasó el rato, estuve sentado en mi cama, cantando cualquier canción para entretenerme de alguna manera.

- *insertar letra de Choosey Lover*~~~~
- ¿Minnie?

Me levanté con rapidez para encontrarme con Yunho y Jaejoong quienes me miraban confundidos. Yo sonreí.

- Aquí estamos… - dijo Jaejoong.
- Bien…
- ¿Qué pasa? – preguntó Yunho y yo sonreí.
- Recuerdo claramente que Jaejoong me dijo en el castillo de Heechul “Haremos lo que quieras” ¿No? – sonreí y Jaejoong asintió.
- Si… Lo dije. – respondió aún no entendiendo a lo que me refería.
- Changmin… - susurró Yunho sonrojándose al instante. Al parecer él si entendió.
- Pues tendrán que cumplir eso si quieren que los perdone…

Me acerqué lentamente a los dos, le di la mirada más sensual que pude a Jaejoong y en un rápido movimiento atrapé la boca de Yunho con la mía, haciéndole gemir con suavidad cuando introduje mi lengua en esa deliciosa y húmeda cavidad. Me alejé luego de un rato para observar la expresión sorprendida de Jaejoong, al cual besé de la misma manera.

- Creo que… ya entendí a lo que te referías… - dijo Jaejoong en mi oído, su voz agitada a causa del reciente beso, aún con un dejo de sorpresa en su voz.
- Así me gusta… - reí y volví a besarlo.
- ¿Estás seguro? – Yunho besó mi cuello – Cuando empiece… no me detendré aunque lo pidas…
- ¿Crees que te pediré que te detengas? Ahh – gemí cuando Jaejoong mordió mi cuello con fuerza. Al instante sentí un ardor en él, pero lo ignoré.

Nos movimos con dificultad hasta chocar con la cama y caer sobre ella. Yunho abrió mi camisa, haciendo que todos los botones de esta saltaran desparramándose por la habitación. Luego se movió de una manera extraña hasta quedar detrás de mí y Jaejoong por delante.

- Oh, extrañaba esto… - Susurró lascivamente Jaejoong mientras comenzaba a morder mi pezón derecho. Yo gemí suavemente. Yunho giró con suavidad mi rostro, besándome con lujuria, nuestras lenguas jugueteando una con la otra.

Llevé mi mano a mi cuello, comprobando lo que creía. Tenía sangre, Jaejoong había mordido muy fuerte… Pero por alguna extraña razón aquello me excitaba aún más (Soy un maldito masoquista)

- Jaejoong… Eres un animal… - Retiré su camisa y comencé a lamer su cuello. Degustando nuevamente el sabor de su piel… Luego bajé a su clavícula, su pecho… Jalé el piercing de su pezón y luego lo mordí y succioné.

Jaejoong gimió y en un rápido movimiento se deshizo de toda la ropa de Yunho, desde la cintura hacia arriba. …el mismo se quitó el pantalón quedando solo en ropa interior, y luego quitó el mío propio.

Comenzó a mover sus caderas contra mi trasero, y pude sentir luego de un rato su creciente erección, lo que me hizo gemir. Jaejoong bajó con una lentitud casi dolorosa, dejando un camino de saliva por todo mi pecho hasta mi estómago. Hundió su lengua en mi ombligo lo que me hizo gemir con fuerza.

Yunho siguió besando mi cuello, y pasó su lengua por la herida que había dejado Jaejoong.

- Ahhh... - Gemí al sentir su áspera lengua calmando el ardor en mi cuello. Moví mi mano hasta posarla en su entrepierna y comencé a frotar, recibiendo suaves y muy sensuales gemidos por su parte en mi oído.

Jaejoong me miró seductoramente y comenzó a lamer mis caderas, mientras acariciaba con la yema de sus dedos. El calor en mi entrepierna comenzaba a hacerse insoportable. Necesitaba que me diera placer o sentía que explotaría.

- Jaejoong... Tócame... - gemí acariciando sus hombros, Jaejoong rió y comenzó a bajar lentamente la tela de mi ropa interior, para dejar al descubierto mi erección. Acarició la punta con la yema de sus dedos, lo que me hizo casi olvidar como respirar. Mi rostro estaba ardiendo, al igual que todo mi cuerpo.

Yunho continuaba sus embestidas contra mi trasero y mi mano, enseguida sentí como su ropa interior se humedecía.

- Quítatelos... - le ordené y él me hizo caso. Jaejoong tomó bruscamente mi miembro con una mano y lo introdujo en su boca, comenzando a masturbarme con su lengua y sus labios carnosos que... que… Oh dios mío...

Su mano se movía de arriba hacia abajo con gran rapidez, mientras movía su cabeza al mismo ritmo. Tomé la mano de Yunho y lamí sus dedos con lentitud, su aliento caliente chocaba contra mi cuello haciéndome jadear. Cuando sus dedos estaban lo suficientemente humectados los llevó hasta mi entrada y los metió rápidamente, sacándome un grito de dolor y placer al mismo tiempo. Enseguida comenzó a moverlos rápidamente en forma de círculos, para luego agregar otro dedo. Abrí mis piernas para que se le hiciera más cómodo a ambos.

Mi respiración se hacía cada vez más agitada e irregular, cada vez que Jaejoong daba una succión dejaba de respirar... Casi lo olvidaba. Mi mente estaba en blanco, solo sentía placer. Nada más que eso.

Alejé a Jaejoong de mi entrepierna y le quité los pantalones y la ropa interior, recordando que él era el único que no había saciado sus necesidades. Lo atraje hacia mí y lo senté sobre mi regazo, dejando una pierna a cada lado de mi cintura. Tomé mi miembro con una mano y lo penetré de una estocada, sin siquiera haberlo preparado antes. Un grito salió de su boca para luego esconder su rostro en mi cuello.

- L... Lo siento... - me disculpé, sintiendo como sus lágrimas humedecían mi hombro.
- Solo no t…te muevas... ¡¡No te muevas!! - gritó cuando intenté acomodarme para la comodidad de Yunho.
- ¿Quieres que me salga?... - suspiré en su oído y el movió su cabeza en forma de negación.
- Mierda... creo que estoy sangrando... - dijo mordiendo su labio, enseguida comencé a sentirme culpable.
- De verdad lo siento... ¡AHHH! - grité cuando Yunho entró con fuerza en mí sin avisar.
- Creo que ya estoy bien… puedes moverte – Dijo Jaejoong y me besó tiernamente. Yunho movió sus caderas contra mí, entrando y saliendo con lentitud. Un jadeo salió de mi boca… Volvió a moverse más fuerte contra mí haciendo que por inercia me moviera en el interior de Jaejoong.


Comencé a embestir con más fuerza a Jaejoong, el cual mantenía su espalda curvada hacia atrás, con una expresión de total entrega… Al igual que las mías las embestidas de Yunho se hicieron feroces, como un animal teniendo sexo… Lo cual me excitaba aún más. Besé nuevamente a Jaejoong y tomé su erección para comenzar a masturbarla con fuerza. Sus gemidos se hicieron más fuertes y sonoros, algo adoloridos… Creo que dejamos su erección demasiado tiempo sin ser atendida.

Las manos de Yunho acariciaban con suavidad mis piernas y mis muslos, haciendo que mi piel se erizara con sus toques. Acerqué su cabeza a la mía para besarlo, pero al sentir sus orejas… realmente me sentí zoofílico. ¡Como si estuviese teniendo sexo con un gato de verdad! De todos modos… Ignoré aquello y seguí besándolo. Las piernas de Jaejoong rodearon mi cintura y la de Yunho… Enseguida comencé a lamer y succionar su cuello, dejando pequeñas marcas rojas en él…

Mi calor corporal incrementó considerablemente. Estaba llegando al clímax. Mis gemidos se hicieron más y más sonoros hasta que sucedió… Llegué al orgasmo, corriéndome en el interior de Jaejoong. Yunho siguió embistiéndome, pero comenzó a disminuir la velocidad… Hasta quedarse quieto en mi interior. Me miró algo tímido.

- ¿Puedo… con Jaejoong?... – susurró y yo asentí. Lentamente salió de mi interior, yo me hice a un lado y me recosté en la suave cama, intentando calmar mi respiración. Observé como Jaejoong se acercaba a Yunho, y al igual que conmigo, ubicó ambas piernas a cada lado de su cintura. Yunho se movió y se giró, dejando a Jaejoong recostado sobre la cama, a mi lado, y lo penetró con fuerza, comenzando a embestirlo mientras que con una mano se encargaba de masturbarlo.

Jaejoong me miró con lujuria, gimiendo con fuerza. Acercó mi rostro al suyo y me besó, jugueteando con mi lengua. Luego se alejó y besó a Yunho, acariciando su espalda, su cintura, sus muslos, sus piernas… No pasó mucho tiempo para que Jae llegara a su límite, derramando su esencia en la mano de Yunho, quien segundos después dejó escapar un gemido extremadamente sensual y sonoro, lo que indicó que él también había terminado.

Se quedaron quietos un rato, calmando sus respiraciones. Luego Yunho se salió del interior de Jaejoong y se recostó a mi lado, dejándome entre ambos.

- ¿Y bien?... – preguntó Jaejoong acariciando mi rostro y regalándome una hermosa sonrisa. - ¿Cambiaste de opinión?
- No lo se… debo pensarlo – reí y Jaejoong me dio un golpe en el brazo. – ¡Ouch! ¡No seas bruto! – lo golpeé también. – Está bien… lo admito…-

Ambos me miraron extrañados, yo me quedé callado largo rato mirando al techo… Cerré los ojos y reí pervertidamente.

- Definitivamente… Si esto se repite, me quedo sin negarme…
- Eres un pervertido – me dijo Jaejoong, levantándose y sentándose sobre mi regazo, para besarme. Yunho comenzó a reír.

En realidad no me molestaría… Con tremendos pedazos de sensualidad… ¿Quién se negaría a quedarse? Honestamente, terminaré volviéndome un adicto al sexo… Solo con estos dos.

Y si tengo algo que decir finalmente es que… ¡Este mundo está loco!


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Changmin en el País de las Maravillas cap. 6

¿Donde está Jae? ~ un día en la vida de Junsu~


En esta corta semana han pasado realmente muchas cosas, y he de admitir que muchas de estas me dejaran quizás algo traumado. Como sea, primero conocimos al pequeño Changmin, luego se enamora de Jaejoong y Yoochun… ¡Yoochun se me declaró!

Ahora mismo nos encontrábamos caminando por el desierto de hielo, para poder llegar al otro lado (Ohh, que inteligente soy) y poder seguir con la búsqueda del Rey. Íbamos bien hasta que de pronto…

- ¡¡Ataquen!!
- ¡¿Qué?! – gritamos todos.

Nos giramos en dirección a esas cosas-Pájaros y ¡Comenzaron a escupirnos! ¡Y vaya que dolía! Aunque de todos modos eso no es lo más importante, sino que era peor que estos pájaros feos nos hablaran. ¡Si hasta eran como un ejército de soldados en guerra! Puedo ver el rostro impresionado de Changmin, y lo justifico porque él viene de otro lugar. Aunque eso no impide el hecho de que me haya asustado con esos pájaros.

- ¡No los dejen escapar!- gritó uno y cinco de ellos comenzaron a escupirnos. Luego cinco más… y cinco más… ¡Al final eran cientos!

Nosotros comenzamos a correr desesperados, intentando llegar al otro lado del maldito desierto. Pero graciosamente este desierto del demonio nunca terminaba. Era primera vez que caminaba por aquí pero me habían mencionado que era largo… ¡Jamás creí que tanto!

- ¡¡Yunho!! – Se quejó Changmin siendo sacudido para todos lados por ir sobre su espalda - ¡No avanzamos! –
- ¡Lo sé! – Se quejó igual que él.
- ¡Yoochun! ¡Haz algo! – Grité
- ¡Solo corre y cállate! – Me gritó Yoochun corriendo a toda velocidad. No es justo, él es un conejo, puede correr más rápido. Espera… Yunho es un gato… ¡También corre más rápido! ¡Y Changmin va sobre él! ¿Por qué soy el único en desventaja? A veces no es bueno ser normal… (Tomando en cuenta el significado de Normal en este lugar)
- ¡Demonios, no puedo correr así! Junsu, cárgalo tú – Antes de que pudiera reclamar o siquiera decir algo Yunho me lanzó sin cuidado a Changmin, alcancé a reaccionar y lo tomé en brazos como dos recién casados y seguí corriendo. Acto seguido Yunho comenzó a correr más rápido, de manera extraña y muy felina.
- ¡Falta poco! – gritó Yoochun.

Seguimos corriendo y corriendo hasta que al fin tocamos tierra firme y los pajarracos se detuvieron.

- Los perdimos ¡Retirada!


Nos quedamos tirados en el suelo, entre unos arbustos, jadeando con fuerzas… descansando para recobrar fuerzas.

- ¡Desde hoy odio los pájaros! –gritó Minnie cuando lo senté en el suelo, porque aún lo tenía entre mis brazos.
- ¿Cómo está tu pierna? – preguntó Yoochun, sacándole el pedazo de mi chaqueta (La cual rasgué hace poco) de la pierna para mojarlo y envolverlo en ella nuevamente.
- Mejor, supongo… Ya no arde – la movió
- Yo te cargo ahora – Dijo Yoochun y lo subió a su espalda.
- Siento de verdad molestarlos tanto – se disculpó y él rió.
- No te preocupes pequeño, eres como nuestro hermano menor así que te cuidaremos – le respondió y yo sonreí
- Además – continué – Debemos llevarte sano y salvo hasta Jaejoong… Si algo te pasa no nos dará más de comer – Me quejé, recordando la deliciosa comida que hace para nosotros.
- Cierto – dijeron Yunho y Yoochun

Comenzamos a caminar nuevamente, Changmin dejó caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo siendo cargado por Yoochun, de pronto vi como una sonrisa maléfica se formaba en su rostro y miraba la cola de Yoochun con un endemoniado brillo en los ojos.

- ¡Ahh! – Gritó agudamente Yoochun, Changmin había apretado su esponjada cola - ¡Demonios! ¡No hagas eso!
- Es que es taaaaan suavecita – se quejó.
- Te gusta tocar mi trasero, pervertido. – le dijo Yoochun
- ¿Pervertido yo?
- ¡Sí! ¡Intentas violarme!
- ¡Oh! ¡Bienvenido a mi mundo, Señor violador de niños inocentes y virginales!
- ¡No dijiste eso cuando estábamos en “eso”!
- ¡No me quedaba otra!
- ¡¿No te quedaba otra que gemir como gato en celo?!
- Oye, eso es hiriente… - se quejó Yunho
- ¡Tú no entiendes! – le gritó Min a Chunnie.
- ¡CALLENSE AMBOS EN ESTE INSTANTE! – grité de pronto y todos se quedaron callados. – Así está mejor – me crucé de brazos y seguí caminando.

Luego de un rato decidimos parar en un pequeño pueblo para curar la pierna de Changminnie, y descansar esta noche.

- ¿Qué les parece esa posada? – apunté una cuyo letrero tenía un nombre muy raro, “Bolero”
- Me suena a cabaret – rió Yoochun
- Luego veremos el tema de la posada, ahora llevemos a Changmin a ver a un doctor – Dijo Yunho

Dicho esto nos dirigimos a una farmacia para comprar un no sé qué. Algo que dijo el doctor lo cual Changmin ignoró completamente, estaba muy entretenido riéndose de un niño al que le ponían una inyección… pero luego no rió más cuando le pusieron una también a él.

- Aún duele… - sobó su brazo e infló sus mejillas, haciendo un puchero.
- No te quejes, te pasa por reírte del niño ese – Lo regañé.
- ¡Ja! – dio vuelta su rostro, enojado.

Finalmente, luego de comprar las cosas que necesitamos fuimos a la posada buscado habitaciones (finalmente fuimos a Bolero)

- Solo tenemos una habitación, con dos camas – Dijo el posadero. Miré a Yoochun, este me miró y me sonrió de una manera muy rara (casi pervertida) y me tomó de la mano. En seguida yo me sonrojé.
- No se preocupe – sonrió Yoochun y le pagó.

Primero comimos algo… lamentablemente no se comparaba en lo más mínimo con la comida que preparaba Jaejoong.

- Ya probarás la comida de Jae y verás que esto no es nada – dijo Yunho limpiando su boca.
- Lo imagino… - susurró Changmin
- ¡Uhhhh te sonrojaste! – Lo molestó Yoochun.

Cuando ya estábamos satisfechos nos fuimos a nuestra habitación, Chunnie seguía sonriendo de manera rara cada vez que me miraba, haciendo que me sintiera totalmente cohibido.

- Bien – dijo Yoochun sentándose en una cama – Junsu y yo dormiremos juntos – sonrió de oreja a oreja y yo me sonrojé como tomate – Así que ustedes dormirán en la otra cama.

- Ok, no hay nada que hacer – suspiró Min resignado y Yunho rió. Y luego, como lo acordamos, nos acostamos a dormir en parejas. Yunho se durmió apenas tocó la almohada con su cabeza, estaba muy cansado. Parece que Changmin también, no lo sé. Yo intentaba dormir, pero me sentía muy nervioso con la cercanía del cuerpo de Yoochun.

Miré hacia la ventana, la blanca y brillante luna alumbraba tenuemente la habitación, debían ser ya las 2 de la mañana cuando comencé a sentir sueño al fin, pero Yoochun me despertó…

- Susu… - susurró acercándose a mi oído.
- ¿S…si? – pregunté nervioso y él, en un rápido movimiento se subió sobre mí.
- ¿Quieres hacer una pequeña travesura?...
- ¿Q…Qué? ¿De qué hablas? Hmmm… - me interrumpió con un beso feroz y muy sexy.
- Shh…Ven… - se levantó y me tomó de la mano, llevándome con él. Entramos al baño y cerró la puerta tras él, pero sin llave. – Me gustas… - dijo de pronto y yo me sonrojé.
- ¡Ya lo sé! ¡No es necesario que me lo digas tan de repente!
- Pero me gustas en serio… - hizo un puchero y no pude resistirme a besar sus labios suavemente.

Comenzamos a profundizar el beso de a poco, la tela delgada del pijama me dejaba sentir casi por completo su cuerpo rozando el mío, lo que me hacía estremecer. Luego de un largo beso nos alejamos para poder respirar, pero no me dio descanso y besó mi cuello, para luego morderlo y lamerlo, dejando pequeñas marcas en él.

Suspiré al sentir sus manos posarse en mi trasero, acercando mis caderas a las suyas, moviéndolas suavemente, excitándome cada vez más. Abrió la parte de arriba de mi pijama con una lentitud que llegaba a ser dolorosa, al terminar de abrirla me miró fijamente y besó mi pecho, y al igual que mi pecho lo lamió y mordió, dejando pequeñas marcas.

- Eres mío… Solo mío…

Suspiré al sentir sus labios gruesos, tibios y húmedos sobre mi pezón izquierdo, y gemí cuando lo mordió. Bajó lentamente y con su mano masajeó suavemente mi entrepierna, la cual estaba casi despierta por completo.

- Hmm… Chunnie…
- Te amo, Susu – sonrió

Comenzó a bajar lentamente mi pantalón y sonrió al ver mi erección, la tomó con una mano y lamió la punta, tapé mi boca con una mano para acallar un gemido que quería salir de mi garganta, porque obviamente nos escucharían los chicos. Pero a Yoochun no le importó y abrió su boca para introducir mi miembro en su boca, comenzando a moverla de adelante hacia atrás, dando pequeñas succiones y mordiendo suavemente al llegar a la punta.

- Hmm… ughh… Y-yoochun… - mordí mi labio para acallar mis gemidos, haciéndoseme casi imposible.

De pronto sentimos un ruido fuera del baño, pero lo ignoramos. Yoochun siguió con lo suyo cuando la puerta se abrió, seguida de un grito.

- ¡¡Wahh!! ¡¿Qué están haciendo?!

Miramos en dirección a la puerta y ahí estaba parado Changmin totalmente sonrojado, con una pierna hacia atrás como si fuera a salir corriendo.

- ¡¡C-changmin!! – grité y Minnie sonrió de una manera muy pervertida.
- Vaya, Yoochun. Se te da bien eso de las felaciones, ¿No? – Yo me sonrojé ferozmente y alejé a Yoochun de mi entrepierna para taparme.
- ¿Y qué? ¿Estás celoso porque no eres tú? – sonrió Yoochun y yo me sonrojé más.
- ¡Yoochun!
- Bueno – me interrumpió Changmin – tendré que venir más tarde al baño. Diviértanse y asegúrense de no dejar manchas – rió y salió del baño. Yoochun se incorporó y sonrió.
- ¿En que estábamos? – sonrió lascivamente y se dirigió nuevamente a mi entrepierna, yo lo alejé.
- Es-espera… ¿Piensas seguir? – pregunté sonrojado.
- Claro que sí. ¿Por qué?
- N… no puedo… -
- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Solo porque nos vio Changmin? ¡Vamos! ¡No seas así!
- ¡No puedo! ¡Ya me desconcentré y...! – me callé. Mi corazón latía a mil por segundo. – ¡Me da vergüenza!
- ¡Junsu! Vamos, no seas así – se acercó para besarme pero yo lo volví a alejar. Realmente me sentía avergonzado de que Changmin nos hubiese encontrado.
- ¡No! ¡Yo te dije que nos podrían encontrar! – me levanté y me vestí, importándome muy poco tener aún la tremenda erección entre las piernas.
- ¡¿Me dejarás así nada más?! – señaló su abultada entrepierna, yo lo ignoré y me dirigí hacia la puerta. Yoochun maldijo por lo bajo y salí.

Al segundo después sentí la ducha abriéndose y como corría el agua. Yo me dirigí hacia la cama de Changmin y Yunho, y sacudí suavemente al primero.

- Minnie… Minnie… ¿Estás despierto?
- Hmm… Si… - se giró dándome la espalda.
- Vamos, Minnie. Por favor.
- ¿Qué pasa? – se giró nuevamente y me miró, frotando sus ojos.
- ¿Puedes hacerme un favor?
- ¿Qué cosa? – bostezó y se sentó en la cama. [Miyu: Que miedo, escribí eso y bostecé xD]
- ¿Puedes dormir tú con Yoochun?
- Oh, frustraciones sexuales. – Miró mi entrepierna y yo me sonrojé – Deberías atender eso
- Nah, bajará solo.
- Como sea, perdón por la interrupción – todo lo que decía parecía más dicho por un robot, ya que sus ojos se cerraban y se abrían todo el rato y hablaba muy raro.
- No te preocupes. Entonces… ¿Puedes?
- Está bien… - dijo con voz de resignación, se levantó y se acostó en la otra cama.
- Gracias, buenas noches… - susurré para no despertar a Yunho, quien dormía placenteramente, y me acosté a su lado.

Me quedé despierto largo rato, escuché cuando Yoochun salió de la ducha (Debió haber entrado para atender la erección con la que lo dejé) y como susurró algo al ver a Changmin en nuestra cama, suspiró y se acostó a dormir. Mi entrepierna ya había bajado completamente y ya estaba más tranquilo, pudiendo así dormir al fin.

~~~

- ¡Despierten todos! – gritó la alegre voz de Yunho, aplaudiendo para despertarnos.
- Hmm… - me quejé y me moví en la cama. Hasta que me decidí a levantarme. Eran las 8 de la mañana y tenía mucho sueño. Sentía que no había dormido casi nada. Miré a mi alrededor y estaban ya todos levantados así que me fui a dar una ducha y me vestí rápidamente.

Miré a Yoochun, quien al verme giró la cara enojado. Pero era de esperarse, no quise terminar con lo que hacíamos ayer. Yunho nos miró extrañados y Changmin rió.

- ¡Bien! ¡Debemos apresurarnos para poder llegar rápido al castillo de ese Príncipe Gay Heechul! – dije y todos rieron, menos Yoochun, quien tomó sus cosas muy amurrado. Suspiré y luego de tomar desayuno salimos en busca de Jaejoong.

Seguimos caminando rápidamente cuando tropecé con algo, creí que me caería pero algo me sujeto. Miré de reojo y era Yoochun, quien al darse cuenta de lo que había hecho se alejó rápidamente.

- Yoochun… Vamos, no estés así – le dije suavemente. Comenzando ambos a caminar más lento que Yunho y Changmin.
- Hmm… - respondió Yoochun y agachó la cabeza.
- No quiero que estés enojado conmigo… Ni que me dejes de querer – dije, mi voz quebrándose al decir aquello último.
- N… no… - Dijo Yoochun, yo lo miré expectante, intentando recibir el porqué de su negación. – Yo no te he dejado de querer… es solo que… -
- Estás enojado conmigo, y lo entiendo, y lo siento mucho, pero me sentí muy avergonzado cuando Changmin nos vio y…
- ¿Te doy vergüenza?
- ¡No! ¡No es eso! Es solo que… - me sonrojé – Me da vergüenza que me vean con alguien tan… TAN bello como tú… No soy digno de ti… – dije sonriendo tímidamente y Yoochun se sonrojó.
- Tonto… No puedo enojarme contigo – rió y me abrazó, yo correspondí su abrazo y me besó rápidamente, para luego tomarme la mano y seguir caminando junto a él.

El camino esta vez se hizo bastante corto, cuando menos nos dimos cuenta nos encontramos con un letrero que decía en letras rosadas chillonas “Castillo del Príncipe Heechul… Muy cerca”

- ¿Cuánto es “Muy cerca”? – preguntó Minnie.
- Muy cerca es… ahí – le respondió Yoochun, apuntando frente a nosotros, de la nada apareció un gran castillo con un gran jardín.
- ¡Jaejoong! – gritó Changmin y comenzó a correr rápidamente.
- ¡Minnie! ¡No corras! – gritó Yunho y corrió tras él. Yoochun y yo hicimos lo mismo.

Corrimos por casi todo el jardín hasta que vimos la gran puerta del castillo, pero por desgracia aparecieron unos guardias los cuales nos rodearon.

- Diablos… - susurró Yunho, quien se paró frente a Changmin en manera de protección.

Los guardas nos esposaron rápidamente a Yunho, Yoochun y a mí y cuando iban por Changmin escuchamos una risa psicópata y muy escandalosa.

- ¡¡Al fin llegan!! ¡Muajajaja! ¡Los estaba esperando!

******

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Changmin en el País de las Maravillas cap. 5

El rey de corazones (parte 2)


- Entiendo, gracias. ¿Buscas al Rey? –
- Sip, ¿Lo has visto? –
- La verdad es que no. Los soldados tampoco saben dónde está así que creí que tu también estarías buscándolo. –
- ¿…el no está? – pregunté preocupado.
- No, pero hay rumores de que escapó del castillo y de que no volverá –
- ¡¿Qué?! – Grité exaltado - ¡No es cierto! ¡…el no haría eso! –
- ¿Changmin? –
- No, no puede dejarme solo… - susurré y corrí en su búsqueda.

“No puede dejarme solo. Prometió que estaría conmigo. Y que todo estaría bien.” Corrí y corrí sin rumbo, con la esperanza de encontrarlo.

Pero nada.

- Jaejoong… - sentí ganas de llorar, como cuando era pequeño y perdía a mi madre. Miré por uno de los grandes ventanales en el pasillo y noté que el cielo estaba ya completamente oscuro y un precioso manto de estrellas lo cubría. Era realmente hermoso. Caminé buscando una salida hasta que di con una. Salí al jardín real y suspiré. Ahí es donde lo había visto por primera vez. Es cierto, no lo conozco hace más de dos días pero el tiempo que pasé con él se me hizo más que suficiente para quererlo.

Me senté en una banca de piedra que quedaba justo debajo de un árbol, cuyas ramas caían sobre esta. Suspiré y miré al cielo. Luego de un rato cerré mis ojos, abracé mis rodillas y deje escapar las lágrimas que hace rato amenazaban con salir, hasta que escuché una voz.

- ¡Changmin! –
- ¿Jae? Ah… Yoochun – lo miré algo decepcionado, secando rápidamente mis lágrimas.
- Perdón por no ser la persona a la que esperabas pero… - respiró profundo, parece como si hubiese corrido una maratón.
- ¿Pero qué? Dime –
- Encontraron esto en el castillo – me dio un papel rosa, cuando lo recibí el aroma a perfume lleno mis sentidos.
- Puaj… que olor – La alejé de mí un poco, para luego acercarla y leerla, lo cual me costó un poco a causa de la oscuridad.



“Querido niño lindo:
Ahora mismo debes estar muy preocupado por tu queridísimo hyung, pero despreocúpate.
…el está conmigo en este instante. Parece que no está muy feliz, ¿Pero qué importa? Cuando esté muerto no sufrirá más.
No te daré más información porque así sería aburrido, lindo. Solo te advertiré que tienes solo una semana si quieres salvar a tu novio.
Si no llegas, Tantán, adiós a Jaejoongie ^^!
Saludos y muchos besos, cariño.
El Príncipe Heechul”


Mis ojos se humedecieron nuevamente cuando terminé de leer la carta.

- Debe ser una broma… - susurré frotando mis ojos antes de que las lágrimas escaparan.
- Oh no, conozco a ese Príncipe Heechul. Es muy excéntrico y si dijo eso es capaz de hacerlo.
- No puede ser… ¿Pero qué culpa tiene Jae-hyung? – El sonrió enternecido.
- Te dijo su nombre… - susurró, yo me sonroje y asentí – Verás… Heechul le tiene algo de envidia a Jaejoong. Siempre lo ha encontrado hermoso, y por ende, su competencia –

“Entiendo el porqué… Es hermoso” pensé y sonreí.

- Entonces quiere… - susurré
- Deshacerse de él… - completó mi frase, y bajó la mirada. Me levanté de la banca y caminé con rumbo al castillo.
- Ehh, ¿Dónde vas? –
- A buscarlo, necesito cosas si quiero salir a buscarlo. –
- Pero no sabes dónde queda –

Cierto. Me devolví y lo tomé del brazo.

- Entonces me acompañarás. –

Caminamos hacia la habitación en donde estaba mis cosas. En el camino nos encontramos con Yunho y Junsu.

- ¿Dónde van? – Preguntó Junsu
- A donde vamos querrás decir. Ustedes también vienen - respondí
- ¿Qué? – dijo Yunho

No respondí, entré a la habitación donde estaba mi bolso (originalmente el bolso de Yunho), salí, corrí a la cocina, tomé algo de comida y volví a su lado.

- Listo – sonreí
- ¿Alguien podría decirme donde vamos? – preguntó Junsu muy confundido. Yoochun pasó su brazo por su cuello y le sonrió. Luego le susurró algo al oído.
- ¡¿Qué el Rey qué?! –
- Silencio, no hagas tanto escándalo. – Dijo Yoochun tapando la boca de Junsu con una mano – No queremos que todo el mundo se entere. Se armaría un caos. –
-Oh, lo siento – Se disculpó Junsu con una cara muy adorable y noté como Yoochun se sonrojó ferozmente. Lo miré, le sonreí coqueto, el me miró y se sonrojó aún más.
- Bien, Ahora está muy oscuro así que mañana saldremos en su búsqueda – dije
- ¡Si! – respondieron los tres y al otro día, apenas despertamos, emprendimos nuestro viaje en busca de Jaejoong.

Cuando salimos del pueblito nos adentramos en el bosque y mis mejillas se sonrojaron al recordar todo lo que me pasó en ese lugar. Moví mi cabeza de un lado a otro intentando espantar esos recuerdos y seguí caminando.

Caminamos horas y horas y mis pies ya estaban muy cansados.
- Yoochun, ¿Qué hora es? –
- Veamos… - miró su reloj – Las 4:30 –
- Woah… hemos caminado mucho, salimos como a las 10 y algo de la mañana – dijo un impresionado Yunho.
- Estoy muy cansado – se quejó Junsu.

Un ruido ensordecedor comenzó a escucharse a lo lejos. Nos acercamos al lugar de donde provenía el ruido y Junsu chilló emocionado, con un grito que me pareció igual a un delfín.

- ¡Miren, miren! ¡¡Es una cascada!! – gritó emocionado y corrió hacia ella.
- ¡Genial! – gritamos nosotros y lo seguimos. Al llegar Junsu ya se había quitado los zapatos y los calcetines y se metió al agua.
- ¡Ah! ¡Está helada! – gritó muy emocionado y comenzó a saltar en el agua, salpicando a Yunho, el cual gritó de una manera rara, algo así como un “Miau” y se sacudió igual que un gato mojado.
- ¡Junsu, me las pagarás! – Se metió al agua y ambos comenzaron a salpicarse. Yoochun se sentó en una roca y sonrió enternecido. Me senté junto a él.
- ¿Aún no le dices? –
- ¿Q… que? – tartamudeó.
- No te hagas… que te gusta – reí. El miró a Junsu fijamente y suspiró. – Deberías decirle –
- No lo haré -
- Dile… - me quejé de manera infantil.
- No – se sonrojó
- ¡Dile! –
- ¡No! –
- ¡¡DILE!! –
- ¡¡No!! –

Junsu y Yunho nos miraron entre impresionados y traumados por nuestros gritos escandalosos.

- ¡¿Y porque no quieres decirle?! –
- ¡Porque no y ya! –
- ¡Eres un estúpido! -
- ¡Y tu un terco e idiota! –
- ¿Yoochun? ¿Qué pasa? –

Nos giramos ambos encontrándonos con un preocupado Junsu, Yoochun lo miró y se sonrojó.

- No… nada –
- Oh, ok –
- ¡No es cierto! ¡Por favor, Yoochun! No puedes ser tan tonto –
- ¡Changmin! ¡Guarda silencio de una vez! –

Me levanté enojado, me dirigí hacia Yunho y lo tomé del brazo, llevándomelo conmigo.

- Iremos a buscar leña, dormiremos aquí esta noche –
- Ehh… Sí, claro – respondió confundido y nos adentramos en el bosque, dejando a Junsu y a Yoochun solos.

Cuando ya nos habíamos alejado bastante Yunho me detuvo.

- Minnie, ¿Qué paso? –
- Nada… - Refunfuñé molesto.
- No creo que se hayan peleado por “nada” –
- Es que… ¡Yoochun me desespera! –
- Entiendo, quieres que se le declare a Junsu –
- ¿Eh? ¿Lo sabías? – el sonrió y asintió.
- Lo supe desde la primera vez que los vi juntos. Yoochun ha estado muy enamorado de él desde hace como 2 años. Todos nos hemos dado cuenta, menos el mismo Junsu claro está. …el es… muy inocente, por no decir idiota – rió
- Ohh… -
- Yo también… siempre he querido que se le declare. Pero aunque no lo parezca, Chunnie es muy tímido. Así que no se declararan fácilmente.
- Pero lo besó, ¿Cómo no se va a atrever a declararse entonces? –
- Verás… En el pueblo donde vivimos, eso de besarse es más que nada una tradición. Da lo mismo si es hombre o mujer. Es algo así para demostrarnos la igualdad entre ambos sexos. Podemos querer a una mujer como a un hombre. No es raro ante nuestros ojos –
- Entiendo… Pues para mí sí que era raro. – Yunho rió.
- Claro, de dónde vienes la homosexualidad y todo eso es algo aberrante –
- Créeme que sí. Si mi padre se enterara de que tuve… sexo con hombres y que… me enamore de uno… Wow, me mataría – Me sonrojé
- Cierto, pero desde ahora tenemos como orden no tocarte. –
- Oh, ¿Si? –
- Si, Cuando alguien se enamora está prohibido tocarla. Pues va en contra de nuestros principios impedir que el amor de esa persona aflore. –
- Ohh… - sonreí y de pronto Yunho me abrazó
- Demonios, ¡eres tan adorable! ¡Qué bien que no está prohibido abrazarte! –
- Jajaja… ehh… ¿Gracias? – Reí - ¿No se suponía que debíamos traer leña? –
- Cierto –

Ambos comenzamos a buscar leña como habíamos dicho. Y luego de un rato caminamos hacia la orilla del río en donde nos encontrábamos.

- … Y es por eso que… - dejé de contarle mi súper historia a Yunho, quedé totalmente mudo al observar aquello frente a mis ojos y una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en mi rostro.
- ¿Changmin? ¿Qué pasa? –
- Shh… - lo hice callar, lo tomé de la mano y nos escondimos detrás de un árbol, luego le señalé aquello que de verdad me hizo sentir muy feliz.

Eran Junsu y Yoochun, estaban sentados a la orilla del río, tomados de la mano y besándose tiernamente. Una tímida sonrisa adornó el rostro de Yoochun cuando se alejaron, y Junsu esbozó una sonrisa de completa felicidad. Se miraron fijamente y se abrazaron.

- A-do-ra-ble – susurró Yunho, sonriendo.
- Kyaaa… ¡Que lindos! –
- ¡Lo logró! – Susurró feliz Yunho – ¡Se le declaró!
- ¡Genial! – lo abracé y comenzamos a saltar como idiotas, y en consecuencia tiramos toda la leña que habíamos recogido.
- ¿Chicos? ¿Son ustedes? – era la voz de Junsu.
- Ehh... s…si, perdón – me disculpe recogiendo la leña y saliendo de nuestro escondite.
- Oh… - susurró sonrojado Yoochun, alejándose lentamente de Junsu. - ¿Nos… vieron? –
- Si, pero tranquilícense… - Respondí intentando parecer tranquilo. Pero no lo logré y chillé como niña - ¡Es que son tan adorables! –

Ambos nos sonrieron sonrojados y luego de eso ayudaron a hacer la fogata. Ya estaba todo oscuro pero gracias al fuego que danzaba en la hoguera podíamos alumbrar el lugar donde estábamos. Yoochun y Yunho ya estaban durmiendo, y creía que Junsu igual. Miré al cielo estrellado y suspiré pesadamente.

- Estará bien, no te preocupes -
- Junsu, estabas despierto… - Me sonrió y se sentó a mi lado. - ¿Yoochun ya se te…? – su risa me interrumpió.
- Si… -
- Que bien… -
- ¿Por eso estaban peleando? – yo asentí. El me abrazó y me besó en la cabeza – Gracias… gracias a su pelea ahora me siento tan feliz… -
- No es nada –

Luego de un rato Junsu se encontraba durmiendo junto a Yoochun, el cual también abrazaba y babeaba el brazo de Yunho. Sonreí ante el acto, pero mi sonrisa se torció al recordar.

“Solo una semana… Ya pasó un día. Quedan 6 días. Jaejoong…”

Cerré mis ojos fuertemente para evitar llorar, hasta que el mítico Morfeo se aburrió de mí y me abofeteo, haciéndome dormir.

~~~~

- ¡¡Ahhh!! – un grito de dolor me sacó de mis sueños, salté del susto, me levanté y mire a Yoochun quien se sobaba el brazo. ¿Cómo diablos llegué a su lado? No lo sé, creo que me muevo mucho cuando duermo.
- ¿Qué pasó? – pregunté frotando mis ojos, algo somnoliento.
- ¿Cómo que “Que paso”? ¡Me mordiste! – Yunho y Junsu comenzaron a reír.
- Oh… ¡Ohhh perdón! – Grité totalmente avergonzado – Soñaba que comía un gran banquete y… había carne – completé la frase con simpleza. Las risas de Yunho y Junsu se hicieron aún más fuertes.
- Ahhh Dios, reír tanto no es sano – se quejó Yunho –
- De verdad eres peligroso – Dijo Yoochun y reí al ver su cara.

Luego de comer algo continuamos con nuestro camino. Caminamos horas hasta que salimos del bosque y el paisaje cambio drásticamente a un desierto de nieve.
- Pero que… -
- Espera, debes ir con cuidado. No es bueno parar aquí – Dijo Yunho
- Pero porq… ¡¡Waah!! – no alcancé a decir nada más. Apenas pisé el suelo de hielo este se quebró, hundiendo mi pierna izquierda.
- ¡Cuidado! – gritaron los tres y menos mal que alcanzaron a sujetarme. Me sacaron y caímos en la tierra. Enseguida comencé a quejarme.
- ¿Minnie? ¿Qué pasa? – preguntó Yoochun preocupado
- Quema... quema... – me quejé, por muy extraño que suene. Si, era hielo pero al meter mi pierna en el comenzó a quemarme horriblemente. Y nuevamente comencé a llorar.
- Tranquilo, pequeño – Me calmó Junsu, se sacó su chaqueta, la rasgó y la empapó con agua de una cantimplora. Luego la envolvió en mi pierna.
- Ya estarás bien, del otro lado de este desierto de hielo hay otro pueblo, ahí te curarán. Ahora sube a mi espalda – Dijo Yunho, yo obedecí.
- Perdón, no sirvo para nada –
- No digas tonterías. No es tu culpa, este mundo es muy distinto al tuyo – me tranquilizó
- Es cierto, la naturaleza es inteligente ¿Sabias? El hielo supo que no eras de aquí y por eso no te aceptó – dijo Yoochun
- Yo te cargaré, así que despreocúpate –

Sonreí. Yunho comenzó a caminar conmigo a cuestas, Yoochun y Junsu detrás de nosotros, tomados de la mano. Me sentía tan feliz por ellos, pero a la vez… tan triste por no poder estar con Jaejoong.

- Debes estar cansado, estás cargando a una vaca – Yunho rió
- ¿¿Una vaca?? ¡Pero si eres como una pluma! – comenzó a reír y yo le seguí.

Cuando ya nos quedaba solo un poco para terminar de cruzar el desierto d hielo aparecieron volando sobre nosotros unos extraño pájaros negros y muy, muy feos. No los tomamos en cuenta y seguimos nuestro camino, cuando de pronto…

- ¡¡Ataquen!! –
- ¡¿Qué?! – Gritamos todos al unísono.


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Changmin en el País de las Maravillas cap. 4

El rey de corazones (parte 1)


Cuando por fin se acercó lo suficiente como para mirarlo mis ojos se abrieron de par en par. Era realmente… No lo sé, al verlo quedé sin palabras. Totalmente mudo y sin darme cuenta mi corazón comenzó a latir muy rápido y mis mejillas se sonrojaron al instante.

Si, suena gay, pero era el hombre más hermoso que haya visto alguna vez.

- Lo sentimos mucho señor – dijeron los soldados sumamente nerviosos y él los miró serio.
- Pueden retirarse -

Los hombres se fueron y él me sonrió, levantando su mano invitándome a tomarla.

- Ven, te estaba esperando –
- ¿Y tú eres…? –
- Tranquilo, todo a su tiempo – Su fina mano cubierta por un guate de cuero envolvió la mía y sentí que me moriría. ¡Si hasta parecía una chiquilla enamorada con el galán de sus sueños!
- ¿Dónde me llevas? – pregunté ilusamente, tragando saliva muy nervioso.
- Solo ven, debes estar cansado. Tengo una habitación preparada para ti y un baño de agua caliente te espera – Ahí fue cuando caí en el asunto, él debía ser el Rey que tanto querían esconderme Yoochun y Junsu. El Rey de corazones creo que era.

No dije nada más y caminé guiado por su fina figura, su mano no soltaba la mía y a pesar del guante que separaba nuestro tacto podía fácilmente sentir la calidez de su piel.

- Woah… - susurré impresionado al quedar frente a una puerta rota, la cual giraba lentamente, de manera extraña. Alcé mi vista y contemple el castillo de ladrillos con una curiosa forma en espiral. Luego el Rey me dijo que el lugar en el que estaba anteriormente era ni más ni menos que el jardín real.

Entramos, el Rey encendió una luz y caminamos por los pasillos antiguos llenos de cuadros, cada uno más hermoso que el anterior. En el suelo habían aves, muy extrañas pero de hermosos colores. Hasta parecía que me sonreían. Cortinas de seda colgaban de las paredes. Espejos, muchos espejos cada uno distinto al otro. Las alfombras rojas en un pasillo, azules en otro, habitaciones por aquí y por allá. Era el lugar más hermoso que jamás haya visto. Realmente bello.
Miré hacia una de las paredes de seda, una tarántula se deslizaba lentamente, como si flotara. El rey se volteó para mirarme y rió.

-Siéntate…- Me indicó, apuntando delicadamente a una antigua silla mecedora. Yo obedecí y me senté. Se giró dándome la espalda. – Cierra tus ojos… -
-¿A dónde vas? –
- Espera en la mecedora. No abras tus ojos hasta que cuente siete. –
- ¿Por qué? –
- No los abras por ningún motivo…Si abres tus ojos… no podrás regresar -

Mi corazón comenzó a doler. No sé porque pero una tristeza enorme me envolvió.

- Ok… - asentí y bajé mi cabeza, con los ojos cerrados.
- Uno… - susurró y el dolor en mi pecho se hizo más fuerte – Dos… - sentí sus pasos acercarse a mí, lentamente. – Tres… - Se me hizo un nudo en la garganta y un sabor amargo llenó mi boca. – Cuatro… - Su suave voz se volvió dolorosa, desgarrando mi alma. – Cinco… - El eco del pasillo resonaba en mis oídos. Era insoportable. Ese silencioso eco me torturaba. – Seis… - Las lágrimas comenzaron a bañar mis mejillas. Levanté mis manos y tapé mis oídos. Y aunque mis ojos se mantenían cerrados, pude ver como lentamente abría sus labios… Y sin siquiera emitir un sonido, pronunció silenciosamente -… Siete… -
Sentí sus brazos rodearme y la tristeza que se había acumulado en mi corazón desapareció. Una paz inexplicable me envolvió, sentí una cálida luz rodearme y todo se apagó.

~~~~~~~~

Abrí mis ojos lentamente. El sol entraba por los grandes ventanales de las paredes. Me estiré y suspiré. Todo estaba muy cambiado, el sol brillaba, los pájaros cantaban afuera. ¿Qué hora sería? ¿Dónde estaría el Rey? Recordé luego que ni siquiera sabía su nombre.
Me levanté y me fijé en un detalle. Estaba en pijama y sentía mi cabello muy limpio. Mi ropa estaba doblada a los pies de la cama.
Salí de esta, la ordené y salí de la habitación en busca del Rey. Todo estaba distinto. Ya no había pájaros sonrientes, ni cuadros hermosos, ni espejos, ni paredes de seda. Todo era normal. Completamente normal.

- Así está mucho mejor… - susurré para mí mismo, porque realmente, a pesar de lo hermoso que se veía ayer el castillo, me entristecía bastante.

Seguí caminando, revisando habitaciones, explorando todo el lugar. Giré la manilla de una de las tantas puertas pero esta no se abrió. – Extraño… - seguí intentando abrir la puerta. No estaba cerrada, estaba atorada. Cuando golpeé la puerta con mi cuerpo está se abrió y sentí una mano posarse en mi hombro. Lo que me hizo gritar del susto.

- Tranquilo, tonto – Esa voz… Era…
- ¡Yunho! – Exclamé sorprendido - ¿Qué haces aquí? –
- Puedo estar en cualquier lado, ¿Sabes? –
- Entiendo… Ehm, ¿Has visto al Rey? –
-¿Ya lo conociste? –
- Si, pero solo un poco. Ni siquiera se su nombre –
- Nadie lo sabe –
- ¿Nadie? ¿Por qué? –
- No lo sé. Bueno… Supongo que a alguien se lo habrá dicho alguna vez, no conozco a nadie. Solo sé que su nombre solo se lo dice a la gente que es muy especial para él –
- Entiendo… De todos modos ¿Lo has visto? –
- Si, ven conmigo –

Me tomó de la mano y me llevó a una habitación. En las puertas estaban dos soldados.

- Solicito permiso para ver al Rey – dijo él
- Adelante –

Ambos entramos, de verdad cuando la gente habla de un Rey me imagino a un hombre sentado en su trono, con un cetro y su larga capa y una corona, ordenando cosas a la gente. Pero eso no fue lo que vimos cuando entramos.
Nos acercamos a él y vimos que en sus manos tenía lo que parecían unas partituras, mientras él tarareaba una melodía. Al escuchar su voz al cantar sentí una estampida de mariposas (ok, las mariposas no son estampidas pero así lo sentí) en el estomago, revoloteando y diciéndome “¡Míralo! ¡Es hermoso! ¡Enamórate de una vez, baboso!” pero no, Shim Changmin no se enamorará de un hombre.
Reí como una chiquilla enamorada cuando ve a su chico ideal jugando fútbol, pero no porque él jugara, sino porque cuando nos vio saltó del susto, soltó sus hojas, se sonrojo y se enderezó (Si, estaba sentado de una manera muy rara, como si su trono fuera una cama)

- Perdón, no los escuché – se disculpó recogiendo las hojas, yo lo ayudé con unas cuantas
- Yo debería disculparme por interrumpirlo, Señor – Yunho hizo una reverencia
- Te he dicho miles de veces que no me trates ni de Señor ni de Usted, me siento viejo – rió y nuevamente esas mariposas revolotearon en mi estomago.
- Perdón, era para demostrar cortesía ante las visitas – Yunho me miró y rió – Como sea, el pequeño te buscaba –
- Oh, ¿Y para qué sería? – Me miró nuevamente con ese aire casi maternal y me sonrojé
- S… solo quería saber dónde estabas… Cantas muy lindo – susurré idiotamente. Bien hecho Changmin ¿No podías decir algo que no sonara a chiquilla enamorada?
- Pues aquí me tienes – respondió él, sonriente – Y gracias por el cumplido… -
- Entonces me retiro – Yunho hizo una reverencia nuevamente, antes de marcharse se acercó a mí y susurró en mi oído “Pone en práctica todo lo que hiciste ayer”, yo me sonrojé y él se fue.
- ¿Y bien? – Se estiró
- Bueno, yo… - Tomó mi muñeca rápidamente, me giró de una manera rara y me jaló hacia él, quedando yo sentado entre sus piernas. Su pecho que subía y bajaba calmadamente al compás de su respiración se movía suavemente contra mi espalda, y luego pasó sus brazos por mi cuello, rodeándome con ellos. Yo no hice nada más que sonrojarme, avergonzarme, y sonreír como idiota. No me iba a salir de ahí, claro que no. Se sentía rico. Su aroma inundó todos mis sentidos. Cerré mis ojos y me relajé, recostándome suavemente contra él.
- ¿Dormiste bien? – preguntó, y un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando sentí su respiración chocar contra mi cuello.
- S… si, gracias… - Un tierno beso de su parte rozó mi cuello y suspiré.
- Me alegro… -
- ¿Oye? –
- ¿Dime? – Hundió su cara en el espacio entre mi hombro y mi cuello y reí - ¿De qué te ríes? – Preguntó de manera infantil
- Tu respiración da cosquillas – reí - ¿Puedo saber tu nombre? – pregunté inocentemente

El Rey se quedó callado largo rato y luego sonrió, a pesar de que no lo podía ver lo sentí.

- Jaejoong… - respondió, yo sonreí y mi sentí realmente especial, luego de haber recordado las palabras de Yunho “Solo sé que su nombre solo se lo dice a la gente que es muy especial para él”
- Jae-hyung… - susurré de manera infantil y me acurruqué entre sus brazos - ¿Te puedo llamar así? –
- Si puedes… -
- Hmm… - Luego de un rato caí en lo que estaba pasando. Yo mismo dije que no me gustan los hombres y que nunca me gustará uno. ¿Por qué demonios sigo entonces en esta posición? Una relación entre dos hombres no es normal y…Ah, al diablo con la moral y todo eso. – ¿Por qué me mandaste a buscar? – pregunté curioso, el rió
- Una vez te vi… - susurró, jugando con un mechón de mi cabello – Te vi y nunca más te pude sacar de mi cabeza –
- ¿Por qué? – Pregunté girándome un poco para mirarlo a la cara
- ¿Acaso nunca te has mirado en un espejo? ¡Mírate! ¡Eres el chico más lindo y adorable que he visto! – mis mejillas se encendieron rápidamente.
- Lo dudo – sonreí tímido
- Pues así fue… Es como el cuento de La Cenicienta. Bueno, aunque no nos conocimos en una fiesta. – rió
- Así es… - Me quedé mirándolo fijamente, observando su rostro. Apreciándolo como si de una obra de arte se tratase. Mis manos por inercia se movieron hasta rozar su mejilla con mis dedos. Y era realmente suave. El abrió sus ojos sorprendido y cuando me di cuenta me encontraba besando sus labios de una manera suave y delicada. Mis brazos se habían movido quien sabe cuando hasta rodear su cuello y las suyas se posaron en mi espalda. Me moví hasta quedar sentado sobre Jaejoong, mis piernas a cada lado de sus caderas. Y luego de un largo beso me separé para poder respirar. Lo miré emocionado, confundido, avergonzado. Pero más que nada feliz. Aquel vacío que siempre sentí, ese agujero que no llenaba con nada… sentía que al fin estaba lleno, al fin estaba completa esa parte que faltaba en mí.
No dije nada y uní nuevamente mis labios con los suyos. Esta vez de una manera más hambrienta. Eran deliciosos. Nos levantamos como pudimos y caminamos hasta la puerta. Al llegar nos alejamos y Jaejoong me tomó en brazos, puso sus manos en mi trasero para sujetarme y caminó conmigo a cuestas hasta una habitación. Entramos y cerró la puerta tras nosotros. Volvimos a besarnos. Sus besos ahora cambiaron de rumbo hacia mi cuello, me recostó suavemente sobre la cama. Sus manos me tocaban como si tocara una delicada pieza de cristal, la cual se podía romper en cualquier momento. Si, las otras veces lo disfruté (Con Yoochun, Yunho y Junsu), pero esto era distinto. Era especial.

- Jaejoong… - suspiré cuando sus delicados dedos quitaron mi camisa y comenzaron a viajar por mi pecho bajando a mi estomago y luego por mi vientre.
- ¿Si? – preguntó besando mi mandíbula, sus mejillas estaban casi tan sonrojadas como las mías (O eso me imagino)
- Nada… - sonreí y mis manos quitaron el delgado abrigo que traía, para luego quitar también su camisa. Sus labios húmedos y calientes viajaron por todo mi pecho sacándome varios suspiros y jadeos. Mordí mi labio en un vano intento por no gemir, pero fallé bíblicamente cuando su rosada lengua se paseó por sobre la sensible piel de mis pezones.

El calor comenzaba a incrementar en nuestros cuerpos. Y más aún allá abajo, donde comenzaba a ponerse animoso. Moví mis manos pero no hacia él, sino que hacia mí mismo para quitar mis pantalones. Jaejoong sonrió y me ayudó.

- ¿Quieres seguir? No te voy a obligar… -
- Adelante… -

Lamí sus labios para luego bajar a su cuello, sus clavículas, su pecho; volviéndome loco por la degustación de los distintos sabores de su piel en cada sitio.
Mi entrepierna ya había despertado casi por completo, y pude percatarme de Jaejoong estaba en el mismo estado. Así que le hice el favor y quité sus pantalones, quedando ambos solo en ropa interior.

- Hmm… - gemí al sentir su dureza. Comenzó luego a mover sus caderas contra las mías, dándome más placer. Abrí mis piernas para sentir más su hombría. Hasta que decidió quitar las únicas prendas que impedían el que nos tocáramos y sintiéramos al cien por ciento.
Quedamos ambos totalmente desnudos y Jaejoong tomó nuestros miembros con una mano, masajeándolos a la par, frotándolos entre sí. Uno que otro gemido escapó de mi garganta, y sus labios se posaron suavemente sobre los míos, moviéndolos suave y torpemente como si fuera la primera vez que besaba a alguien. De pronto me sentí húmedo, pequeñas gotas de pre-semen corrían desde la punta de nuestros miembros totalmente erectos, empapando su mano. El sonido de su agitada respiración hacía eco en mi mente, quedando grabada en ella. El aroma a almizcle en sus hombros, su espalda, todo su cuerpo… inundaba mis sentidos. Me embriagaba… Me hacia desear más y más.

De pronto dejó nuestras erecciones y yo abrí más mis piernas, tome una de sus manos, la acerqué a mi rostro y lamí sus dedos sensualmente (O eso intenté) hasta dejarlos totalmente humectados. El me sonrió, llevó dos dedos a mi entrada y los introdujo lentamente en mí. Un suspiro salió de mi boca pero no me quejé. Quizás por el hecho de que ya me estaba acostumbrando, o por la extrema suavidad que usaba. Sus dedos salían y entraban de mí con cada vez más velocidad. Luego introdujo un tercer dedo, y comenzó a moverlos en forma de círculos. Rápidamente pero sin quitar esa delicadeza con la que había hecho todo hasta ahora.

Lo miré fijamente, hablándole con la mirada, pidiéndole que entrara en mí. …el me entendió y retiró sus dedos. Sentí la punta de su miembro rozar mi entrada y gemí. Tomé aire y me penetró.
Un gemido casi grito salió de mi boca. Estiré mis brazos y abracé a Jae, acercándolo a mí para sentirlo más cerca. Yo mismo empecé a mover dificultosamente mis caderas para más contacto, el continuó con lo que yo empecé y comenzó a embestirme. En un principio lentamente, pero luego su velocidad incremento.

Lo besé repetidas veces, él gimió en mi oído… Pero para mí…Jaejoong no estaba gimiendo. Estaba cantando suaves y angelicales notas musicales en mi oído. Deleitándolos. Volviéndome adicto a él y a su voz.
Sus embestidas se hicieron cada vez más fuertes. Comenzó también a masajear mi miembro, haciendo que en poco tiempo terminara lo que había empezado. Haciendo que me corriera en su mano. …el continuó hasta que no pudo más, gimió sensualmente en mi oído y cayó rendido. De nuevo sentí esa extraña sensación de algo viscoso y caliente derramarse en mi interior.

- Changmin… - suspiró – Changminnie… bebe… - susurró sonriendo, las mariposas volvieron a revolotear en mi estomago al escucharlo hablar de esa manera tan endemoniadamente adorable.
- ¿Si? – mi respiración comenzaba a normalizarse.
- ¿Quieres… – hizo una pausa y sonrió - … quedarte conmigo? –
- ¿Contigo? – Pregunté impresionado y me sonrojé – Pero… -
- Quiero que te quedes aquí… Puedes vivir aquí… conmigo – me besó delicadamente y salió de mi interior, para recostarse a mi lado.
- Contigo… - susurré e imágenes de cómo sería mi vida viviendo en este castillo aparecieron en mi mente. Y por alguna razón todas las imágenes nos involucraban a Jaejoong y a mí en relaciones amorosas y acarameladas. Me sonrojé ante el pensamiento y sonreí. – No quiero serte una carga… -
- No lo serías… -
- ¿Puedo pensarlo un poco? – Pregunté confundido
- El tiempo que quieras – me sonrió y se acurrucó a mi lado. Suspiró y cerró sus ojos.


Miré el reloj de cristal que colgaba de la pared. Han pasado 3 horas. Jaejoong se quedó dormido a mi lado, y como me gustaría hacer lo mismo… pero no puedo, solo he podido pensar en lo que me pidió él.

“Una vida junto a él…”

Podría tomarlo en cuenta y quedarme con él. La comida es rica aquí, es todo muy lindo, pero…

“¿Y si me enamoro de él?”

Si, me asustaba eso… Pero era tan obvio. Las mariposas que siento en el estomago cuando lo miro, cuando lo veo y escucho reír, lo escucho cantar, cuando me habla. Todo me hace sentir en las nubes. En el paraíso.

“Me da miedo enamorarme… “

Me da miedo porque, en primer lugar, es hombre… y segundo… No quiero terminar como mis padres. Siempre peleando, siempre discutiendo, siempre llorando, siempre sufriendo… Y no quiero ser como mi padre, ni que él lo sea…

Siempre golpeó a mi madre, al igual que a mí. Mi madre se fue de la casa y mi padre se volvió a casar. Odio a esa mujer. Era el mismísimo demonio.

Sin darme cuenta una lágrima corrió por mi mejilla, dándoles paso a las demás. Un sollozo escapó de mi boca, la cual tapé al instante. Jaejoong abrió sus ojos, y al verme casi saltó de preocupación.

- Minnie… ¿Qué pasa? – esa actitud maternal hizo que mis lágrimas y sollozos incrementaran. Lo miré y sin responder me abalancé a sus brazos.
- Si quiero… si quiero quedarme… quiero quedarme aquí… - lloré – No quiero volver a esa casa, Jaejoong… -

…el me abrazó fuertemente y un tierno “Gracias... todo estará bien desde ahora… no te abandonaré” salió de sus labios, para besarme suavemente “…Te lo prometo”.
Me quedé horas en sus brazos. Horas sintiendo su aroma, su piel desnuda contra la mía. Su calidez. Y cuando el sueño me envolvió me di cuenta…

“Amo a Jaejoong…”

Sonreí ante el pensamiento y me dormí en sus brazos.

~~~~~~~~~

Una risita me sacó de mi sueño, pero no quise abrir mis ojos. Algo rozó mi rostro y otra risa resonó en mis oídos.

- Shh… guarda silencio, va a despertar – susurró alguien riendo.
- Perdón, pero… jajaja… - rió bajito, intentado acallar su risa.

Abrí mis ojos para ver qué demonios pasaba y me sorprendí. Eran Yoochun y Yunho y… ¡¿un marcador?!

- ¡¡Waah!! – grité levantándome rápidamente, luego recordé que me había dormido desnudo pero para mi sorpresa tenía puesto un suave pijama con aroma a Jaejoong. - ¿¿Qué demonios hacen?? –

Ambos me miraron serios, una sonrisa se dibujó en sus rostros y comenzaron a reír a carcajadas. Corrí a un espejo que había junto a la puerta y me encontré con mi rostro todo rayado.

- ¡¡Mi cara!! – grité, sus risas no cesaban.

- Oh, te ves tan sexy – rió Yunho y la risa escandalosa de Yoochun se hizo más fuerte.
- Ajajajaja Ahhh mi estomago… - se quejó Yoochun
- Son de verdad unos desgraciados –

Entré al baño de la habitación y lavé mi cara. Cuando salí los miré a ambos algo dudoso.

- ¿Qué hacen aquí? –
- Vinimos y ya… - Sonrieron ambos.

Recordé que algo faltaba, miré a la cama y no había nadie ahí.

- ¿Y Ja… el Rey? – pregunté
- No sé, cuando llegamos estabas solo. – respondió Yunho
- ¡No me digas que dormiste con él! – Preguntó Yoochun
- ¡¿Eh?! – los colores se me subieron al rostro en ese instante.
- ¿Con el Rey también? ¡Eres un pervertido! – dijo Yunho
- Si, eres un pervertido. Tienes sexo con todos. Incluso me obligaste a mí y a Junsu a hacértelo – se cruzó de brazos Yoochun
- También me obligó a mí – respondió Yunho, también cruzándose de brazos.
- ¡¿Qué los obligué?! ¡Son unos descarados! ¡Ustedes me violaron! – grité totalmente escandalizado.
- Yunho, ¿tu serías capaz de semejante barbaridad? – preguntó Yoochun haciéndose el inocente
- Claro que no, ¿Y tu Yoochun? –
- ¡Jamás! Soy una persona demasiado pura e inocente como para hacer algo así. – Me miró con cara de perrito abandonado y suspiré.
- Son unos… Aish… -

Me puse unas pantuflas que encontré y salí de la habitación en busca de Jae-hyung. Recuerdos de la actividad con Jaejoong aparecieron en mi mente y mis mejillas se sonrojaron, para dar paso a una sonrisa idiota.

- Hola, Minnie –

Me giré encontrándome con Junsu y sonreí.

- Hola, Junsu. ¿Qué haces aquí? –
- Venía con los chicos pero los perdí de vista y ya no sé donde están. ¿Los has visto? –
- Ajá – asentí con la cabeza y apunté a la puerta de la habitación – Están ahí. Estaban molestándome mientras dormía. – Junsu rió.
- Entiendo, gracias. ¿Buscas al Rey? –
- Sip, ¿Lo has visto? –
- La verdad es que no. Los soldados tampoco saben dónde está así que creí que tu también estarías buscándolo. –
- ¿…el no está? – pregunté preocupado.
- No, pero hay rumores de que escapó del castillo y de que no volverá –
- ¡¿Qué?! –

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