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Changminizada Yuuki Fic's

martes, 25 de mayo de 2010

Changmin en el País de las Maravillas cap. 5

El rey de corazones (parte 2)


- Entiendo, gracias. ¿Buscas al Rey? –
- Sip, ¿Lo has visto? –
- La verdad es que no. Los soldados tampoco saben dónde está así que creí que tu también estarías buscándolo. –
- ¿…el no está? – pregunté preocupado.
- No, pero hay rumores de que escapó del castillo y de que no volverá –
- ¡¿Qué?! – Grité exaltado - ¡No es cierto! ¡…el no haría eso! –
- ¿Changmin? –
- No, no puede dejarme solo… - susurré y corrí en su búsqueda.

“No puede dejarme solo. Prometió que estaría conmigo. Y que todo estaría bien.” Corrí y corrí sin rumbo, con la esperanza de encontrarlo.

Pero nada.

- Jaejoong… - sentí ganas de llorar, como cuando era pequeño y perdía a mi madre. Miré por uno de los grandes ventanales en el pasillo y noté que el cielo estaba ya completamente oscuro y un precioso manto de estrellas lo cubría. Era realmente hermoso. Caminé buscando una salida hasta que di con una. Salí al jardín real y suspiré. Ahí es donde lo había visto por primera vez. Es cierto, no lo conozco hace más de dos días pero el tiempo que pasé con él se me hizo más que suficiente para quererlo.

Me senté en una banca de piedra que quedaba justo debajo de un árbol, cuyas ramas caían sobre esta. Suspiré y miré al cielo. Luego de un rato cerré mis ojos, abracé mis rodillas y deje escapar las lágrimas que hace rato amenazaban con salir, hasta que escuché una voz.

- ¡Changmin! –
- ¿Jae? Ah… Yoochun – lo miré algo decepcionado, secando rápidamente mis lágrimas.
- Perdón por no ser la persona a la que esperabas pero… - respiró profundo, parece como si hubiese corrido una maratón.
- ¿Pero qué? Dime –
- Encontraron esto en el castillo – me dio un papel rosa, cuando lo recibí el aroma a perfume lleno mis sentidos.
- Puaj… que olor – La alejé de mí un poco, para luego acercarla y leerla, lo cual me costó un poco a causa de la oscuridad.



“Querido niño lindo:
Ahora mismo debes estar muy preocupado por tu queridísimo hyung, pero despreocúpate.
…el está conmigo en este instante. Parece que no está muy feliz, ¿Pero qué importa? Cuando esté muerto no sufrirá más.
No te daré más información porque así sería aburrido, lindo. Solo te advertiré que tienes solo una semana si quieres salvar a tu novio.
Si no llegas, Tantán, adiós a Jaejoongie ^^!
Saludos y muchos besos, cariño.
El Príncipe Heechul”


Mis ojos se humedecieron nuevamente cuando terminé de leer la carta.

- Debe ser una broma… - susurré frotando mis ojos antes de que las lágrimas escaparan.
- Oh no, conozco a ese Príncipe Heechul. Es muy excéntrico y si dijo eso es capaz de hacerlo.
- No puede ser… ¿Pero qué culpa tiene Jae-hyung? – El sonrió enternecido.
- Te dijo su nombre… - susurró, yo me sonroje y asentí – Verás… Heechul le tiene algo de envidia a Jaejoong. Siempre lo ha encontrado hermoso, y por ende, su competencia –

“Entiendo el porqué… Es hermoso” pensé y sonreí.

- Entonces quiere… - susurré
- Deshacerse de él… - completó mi frase, y bajó la mirada. Me levanté de la banca y caminé con rumbo al castillo.
- Ehh, ¿Dónde vas? –
- A buscarlo, necesito cosas si quiero salir a buscarlo. –
- Pero no sabes dónde queda –

Cierto. Me devolví y lo tomé del brazo.

- Entonces me acompañarás. –

Caminamos hacia la habitación en donde estaba mis cosas. En el camino nos encontramos con Yunho y Junsu.

- ¿Dónde van? – Preguntó Junsu
- A donde vamos querrás decir. Ustedes también vienen - respondí
- ¿Qué? – dijo Yunho

No respondí, entré a la habitación donde estaba mi bolso (originalmente el bolso de Yunho), salí, corrí a la cocina, tomé algo de comida y volví a su lado.

- Listo – sonreí
- ¿Alguien podría decirme donde vamos? – preguntó Junsu muy confundido. Yoochun pasó su brazo por su cuello y le sonrió. Luego le susurró algo al oído.
- ¡¿Qué el Rey qué?! –
- Silencio, no hagas tanto escándalo. – Dijo Yoochun tapando la boca de Junsu con una mano – No queremos que todo el mundo se entere. Se armaría un caos. –
-Oh, lo siento – Se disculpó Junsu con una cara muy adorable y noté como Yoochun se sonrojó ferozmente. Lo miré, le sonreí coqueto, el me miró y se sonrojó aún más.
- Bien, Ahora está muy oscuro así que mañana saldremos en su búsqueda – dije
- ¡Si! – respondieron los tres y al otro día, apenas despertamos, emprendimos nuestro viaje en busca de Jaejoong.

Cuando salimos del pueblito nos adentramos en el bosque y mis mejillas se sonrojaron al recordar todo lo que me pasó en ese lugar. Moví mi cabeza de un lado a otro intentando espantar esos recuerdos y seguí caminando.

Caminamos horas y horas y mis pies ya estaban muy cansados.
- Yoochun, ¿Qué hora es? –
- Veamos… - miró su reloj – Las 4:30 –
- Woah… hemos caminado mucho, salimos como a las 10 y algo de la mañana – dijo un impresionado Yunho.
- Estoy muy cansado – se quejó Junsu.

Un ruido ensordecedor comenzó a escucharse a lo lejos. Nos acercamos al lugar de donde provenía el ruido y Junsu chilló emocionado, con un grito que me pareció igual a un delfín.

- ¡Miren, miren! ¡¡Es una cascada!! – gritó emocionado y corrió hacia ella.
- ¡Genial! – gritamos nosotros y lo seguimos. Al llegar Junsu ya se había quitado los zapatos y los calcetines y se metió al agua.
- ¡Ah! ¡Está helada! – gritó muy emocionado y comenzó a saltar en el agua, salpicando a Yunho, el cual gritó de una manera rara, algo así como un “Miau” y se sacudió igual que un gato mojado.
- ¡Junsu, me las pagarás! – Se metió al agua y ambos comenzaron a salpicarse. Yoochun se sentó en una roca y sonrió enternecido. Me senté junto a él.
- ¿Aún no le dices? –
- ¿Q… que? – tartamudeó.
- No te hagas… que te gusta – reí. El miró a Junsu fijamente y suspiró. – Deberías decirle –
- No lo haré -
- Dile… - me quejé de manera infantil.
- No – se sonrojó
- ¡Dile! –
- ¡No! –
- ¡¡DILE!! –
- ¡¡No!! –

Junsu y Yunho nos miraron entre impresionados y traumados por nuestros gritos escandalosos.

- ¡¿Y porque no quieres decirle?! –
- ¡Porque no y ya! –
- ¡Eres un estúpido! -
- ¡Y tu un terco e idiota! –
- ¿Yoochun? ¿Qué pasa? –

Nos giramos ambos encontrándonos con un preocupado Junsu, Yoochun lo miró y se sonrojó.

- No… nada –
- Oh, ok –
- ¡No es cierto! ¡Por favor, Yoochun! No puedes ser tan tonto –
- ¡Changmin! ¡Guarda silencio de una vez! –

Me levanté enojado, me dirigí hacia Yunho y lo tomé del brazo, llevándomelo conmigo.

- Iremos a buscar leña, dormiremos aquí esta noche –
- Ehh… Sí, claro – respondió confundido y nos adentramos en el bosque, dejando a Junsu y a Yoochun solos.

Cuando ya nos habíamos alejado bastante Yunho me detuvo.

- Minnie, ¿Qué paso? –
- Nada… - Refunfuñé molesto.
- No creo que se hayan peleado por “nada” –
- Es que… ¡Yoochun me desespera! –
- Entiendo, quieres que se le declare a Junsu –
- ¿Eh? ¿Lo sabías? – el sonrió y asintió.
- Lo supe desde la primera vez que los vi juntos. Yoochun ha estado muy enamorado de él desde hace como 2 años. Todos nos hemos dado cuenta, menos el mismo Junsu claro está. …el es… muy inocente, por no decir idiota – rió
- Ohh… -
- Yo también… siempre he querido que se le declare. Pero aunque no lo parezca, Chunnie es muy tímido. Así que no se declararan fácilmente.
- Pero lo besó, ¿Cómo no se va a atrever a declararse entonces? –
- Verás… En el pueblo donde vivimos, eso de besarse es más que nada una tradición. Da lo mismo si es hombre o mujer. Es algo así para demostrarnos la igualdad entre ambos sexos. Podemos querer a una mujer como a un hombre. No es raro ante nuestros ojos –
- Entiendo… Pues para mí sí que era raro. – Yunho rió.
- Claro, de dónde vienes la homosexualidad y todo eso es algo aberrante –
- Créeme que sí. Si mi padre se enterara de que tuve… sexo con hombres y que… me enamore de uno… Wow, me mataría – Me sonrojé
- Cierto, pero desde ahora tenemos como orden no tocarte. –
- Oh, ¿Si? –
- Si, Cuando alguien se enamora está prohibido tocarla. Pues va en contra de nuestros principios impedir que el amor de esa persona aflore. –
- Ohh… - sonreí y de pronto Yunho me abrazó
- Demonios, ¡eres tan adorable! ¡Qué bien que no está prohibido abrazarte! –
- Jajaja… ehh… ¿Gracias? – Reí - ¿No se suponía que debíamos traer leña? –
- Cierto –

Ambos comenzamos a buscar leña como habíamos dicho. Y luego de un rato caminamos hacia la orilla del río en donde nos encontrábamos.

- … Y es por eso que… - dejé de contarle mi súper historia a Yunho, quedé totalmente mudo al observar aquello frente a mis ojos y una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en mi rostro.
- ¿Changmin? ¿Qué pasa? –
- Shh… - lo hice callar, lo tomé de la mano y nos escondimos detrás de un árbol, luego le señalé aquello que de verdad me hizo sentir muy feliz.

Eran Junsu y Yoochun, estaban sentados a la orilla del río, tomados de la mano y besándose tiernamente. Una tímida sonrisa adornó el rostro de Yoochun cuando se alejaron, y Junsu esbozó una sonrisa de completa felicidad. Se miraron fijamente y se abrazaron.

- A-do-ra-ble – susurró Yunho, sonriendo.
- Kyaaa… ¡Que lindos! –
- ¡Lo logró! – Susurró feliz Yunho – ¡Se le declaró!
- ¡Genial! – lo abracé y comenzamos a saltar como idiotas, y en consecuencia tiramos toda la leña que habíamos recogido.
- ¿Chicos? ¿Son ustedes? – era la voz de Junsu.
- Ehh... s…si, perdón – me disculpe recogiendo la leña y saliendo de nuestro escondite.
- Oh… - susurró sonrojado Yoochun, alejándose lentamente de Junsu. - ¿Nos… vieron? –
- Si, pero tranquilícense… - Respondí intentando parecer tranquilo. Pero no lo logré y chillé como niña - ¡Es que son tan adorables! –

Ambos nos sonrieron sonrojados y luego de eso ayudaron a hacer la fogata. Ya estaba todo oscuro pero gracias al fuego que danzaba en la hoguera podíamos alumbrar el lugar donde estábamos. Yoochun y Yunho ya estaban durmiendo, y creía que Junsu igual. Miré al cielo estrellado y suspiré pesadamente.

- Estará bien, no te preocupes -
- Junsu, estabas despierto… - Me sonrió y se sentó a mi lado. - ¿Yoochun ya se te…? – su risa me interrumpió.
- Si… -
- Que bien… -
- ¿Por eso estaban peleando? – yo asentí. El me abrazó y me besó en la cabeza – Gracias… gracias a su pelea ahora me siento tan feliz… -
- No es nada –

Luego de un rato Junsu se encontraba durmiendo junto a Yoochun, el cual también abrazaba y babeaba el brazo de Yunho. Sonreí ante el acto, pero mi sonrisa se torció al recordar.

“Solo una semana… Ya pasó un día. Quedan 6 días. Jaejoong…”

Cerré mis ojos fuertemente para evitar llorar, hasta que el mítico Morfeo se aburrió de mí y me abofeteo, haciéndome dormir.

~~~~

- ¡¡Ahhh!! – un grito de dolor me sacó de mis sueños, salté del susto, me levanté y mire a Yoochun quien se sobaba el brazo. ¿Cómo diablos llegué a su lado? No lo sé, creo que me muevo mucho cuando duermo.
- ¿Qué pasó? – pregunté frotando mis ojos, algo somnoliento.
- ¿Cómo que “Que paso”? ¡Me mordiste! – Yunho y Junsu comenzaron a reír.
- Oh… ¡Ohhh perdón! – Grité totalmente avergonzado – Soñaba que comía un gran banquete y… había carne – completé la frase con simpleza. Las risas de Yunho y Junsu se hicieron aún más fuertes.
- Ahhh Dios, reír tanto no es sano – se quejó Yunho –
- De verdad eres peligroso – Dijo Yoochun y reí al ver su cara.

Luego de comer algo continuamos con nuestro camino. Caminamos horas hasta que salimos del bosque y el paisaje cambio drásticamente a un desierto de nieve.
- Pero que… -
- Espera, debes ir con cuidado. No es bueno parar aquí – Dijo Yunho
- Pero porq… ¡¡Waah!! – no alcancé a decir nada más. Apenas pisé el suelo de hielo este se quebró, hundiendo mi pierna izquierda.
- ¡Cuidado! – gritaron los tres y menos mal que alcanzaron a sujetarme. Me sacaron y caímos en la tierra. Enseguida comencé a quejarme.
- ¿Minnie? ¿Qué pasa? – preguntó Yoochun preocupado
- Quema... quema... – me quejé, por muy extraño que suene. Si, era hielo pero al meter mi pierna en el comenzó a quemarme horriblemente. Y nuevamente comencé a llorar.
- Tranquilo, pequeño – Me calmó Junsu, se sacó su chaqueta, la rasgó y la empapó con agua de una cantimplora. Luego la envolvió en mi pierna.
- Ya estarás bien, del otro lado de este desierto de hielo hay otro pueblo, ahí te curarán. Ahora sube a mi espalda – Dijo Yunho, yo obedecí.
- Perdón, no sirvo para nada –
- No digas tonterías. No es tu culpa, este mundo es muy distinto al tuyo – me tranquilizó
- Es cierto, la naturaleza es inteligente ¿Sabias? El hielo supo que no eras de aquí y por eso no te aceptó – dijo Yoochun
- Yo te cargaré, así que despreocúpate –

Sonreí. Yunho comenzó a caminar conmigo a cuestas, Yoochun y Junsu detrás de nosotros, tomados de la mano. Me sentía tan feliz por ellos, pero a la vez… tan triste por no poder estar con Jaejoong.

- Debes estar cansado, estás cargando a una vaca – Yunho rió
- ¿¿Una vaca?? ¡Pero si eres como una pluma! – comenzó a reír y yo le seguí.

Cuando ya nos quedaba solo un poco para terminar de cruzar el desierto d hielo aparecieron volando sobre nosotros unos extraño pájaros negros y muy, muy feos. No los tomamos en cuenta y seguimos nuestro camino, cuando de pronto…

- ¡¡Ataquen!! –
- ¡¿Qué?! – Gritamos todos al unísono.


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