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Changminizada Yuuki Fic's

viernes, 18 de junio de 2010

Juego de niños cap 2

La faz en tu sueño


Alguien tocó la puerta, despertándolo.

-¿Qué? -preguntó con voz ronca y apagada desde su cama.

-¿Puedo pasar?

Entre el sopor de haberse despertado apenas, tan desubicado como estaba, sintió un poco de nervios, como si estuviera a punto de ser descubierto haciendo algo indebido.

Dio un brinco cuando Junsu abrió y asomó la cabeza.

-Hyung, ¿quieres ver una película?

Respuesta: un gruñido.

-Anda, últimamente nada más te la pasas aquí encerrado. Mira, traje kimchi ramen -dijo animado enseñándole un enorme tazón.

-Pasa.

Junsu sonrió visiblemente contento ante su logro y se metió, cerrando al puerta tras de sí.

Yunho se levantó con pesadez. Sentía el cuerpo dormido, lento. No podía aclarar su mente al haber sido sacado tan súbitamente del pozo oscuro donde había dormido.

Mientras, Junsu se encargaba de poner la película, acomodaba montones de cojines en el sillón y abría los palitos.

-¿Estás bien?

Yunho asintió automáticamente. Aunque hubiera querido, su lengua no hubiera podido articular una respuesta completa. Tenía la dolorosa sensación de haber dormido enterrado debajo de la casa. No podía recordar el sueño, pero le había dejado un cosquilleo y una crepitante inquietud.

-Toma.

Junsu le extendió un par de palillos y dejó correr la película cuando Yunho al fin se sentó a su lado.

A pesar de que había estado tratando de evitar a la gente en esos días, le placía que él estuviera ahí a su lado.

Primero vio la película con interés, pero poco a poco éste fue desvaneciéndose. La pesadez de su cabeza no le permitía concentrarse, lo perseguía el ente de un sueño olvidado. En la bruma de ese espejo de vapor los colores se avivaban: un rostro colorado, un pecho palpado, dos muslos de canela extendidos, firmes, punzando de egoísta pasión, una exhalación de aire entre dientes. Los fragmentos del espejo roto en remolino, tocaban las orillas de su cuerpo, hendiéndolas. Lo quiso desviar. Se inclinó y cubrió sus ojos.

-¿Estás bien?

La voz de Junsu hizo resbalar su mano y encontró su mirada sosegada, cómoda. Sólo lo dejó salir.

-¿Nunca te ha pasado que tienes algo en la cabeza que se repite una y otra vez y no te lo puedes quitar?

Junsu esbozó una pequeña sonrisa.

-¿Cómo cuando traes pegada una canción? -Yunho asintió-. Pues, cuando eso me pasa, oigo muchas veces la canción, hasta satisfacer mi deseo de escucharla.

Una, dos, tres gotas cayeron frescas en su mente.

-¿Escucharla, eh?

No lo pudo explicar, pero su respuesta lo hizo sonreír.

-Sí, por más molesta que sea se me quita -enunció y siguió comiendo.

Yunho le acarició la cabeza, pero el gesto fue tan repentino que, sorprendido, soltó el agarre de los palillos y el de abajo cayó en la alfombra.

-Ash, no… A ver, préstame los tuyos.

-¿Estás loco? -dijo riéndose.

-Ándale, ahorita te los doy.

-No. ¿Por qué no bajas por otros? -se burló poniendo los palitos por encima de su cabeza.

Junsu se lanzó sobre él apoyándose en su muslo para tratar de alcanzarlos.

-Para empezar fue tu culpa, tú deberías ir, pero sólo te estoy pidiendo que me prestes los tuyos.

Se inclinaba cada vez más sobre él para tomarlos. La vista de su cuello blanco y flexible era plena. Tenía puesta una playera negra con cuello rojo y amplio que se fue recorriendo hasta que la tersa piel de su pecho quedó al descubierto también.

Ante la juguetona insistencia de Junsu, Yunho tomó impulso.

-¡Ya te dije que no! -dijo subiendo la voz y yéndosele encima. El otro se dejó caer de la sorpresa y comenzó a reírse como loco cuando Yunho metió las manos en su playera para hacerle cosquillas. La suave piel temblaba bajo sus yemas y la voz se deshacía estruendosamente en sus oídos.

Junsu comenzó a forcejear, no le quedaba claro si para zafarse o para hacerle cosquillas a él también, pero no podía permitirlo. Dejó su posición inestable, se sentó en la cadera del otro para que dejara de retorcerse y lo tomó por las muñecas.

-¿Todavía quieres mis palillos? -le preguntó con fingida seriedad, señalando con la cabeza los trozos de madera que habían salido volando y que ahora estaban tirados del otro lado de la mesa. Junsu volteó con esfuerzo, presionando con el hueso de la cadera la ingle, inquietándolo un poco. Al verlos ahí solamente se rió-. ¿Y te ríes de lo que hiciste, infame? Ahora yo tampoco puedo comer. Tendrás que ir por más.

-No, te toca a ti. Yo subí todo en primer lugar.

Yunho lo miró con incredulidad (sin dejar de reírse).

-¿Qué dices? ¿Acaso quieres morir?

Le soltó las muñecas para atacarlo de nuevo, pero con un movimiento rápido Junsu lo hizo rodar hacia el suelo y se puso encima esta vez.

-Sólo por eso el ramen será todo mío -amenazó agarrando un cojín y poniéndoselo a Yunho en la cara. Éste tanteó en el sillón, tomo otro cojín y trató de darle en la cabeza pero, al no poder ver, le pegó con la base de la mano.

-¡Auch! -aulló el herido quitándose.

Libre, Yunho se levantó en seguida.

-Perdona, es que no vi -abrazó a Junsu y le sobó la cabeza con cariño. Éste se dejó hacer dócilmente-. Bueno, ya, mejor vamos los dos.

~ o ~

Las sábanas se revolvían con violencia y el cuerpo caía sobre el colchón cada cierto tiempo; el calor lo abrasaba, el frío del otoño no era suficiente para apaciguarlo. Se revolcaba inquieto en un sueño medio consciente, se detenía un momento para que pudiera sentir su cuerpo y se girara, y en seguida continuaba como si no hubiese sido interrumpido en lo absoluto. El deseo de despertarse y luego de volver a dormir se concatenaban en pasos de lumbre que le escoriaban.

Trazos de vitral enterrándose en sus ojos, hiriendo su respiración pesada; jirones de ropa rasgándose; carne morena repentinamente bajo sus manos; el peso de su propio cuerpo apoyado en el centro de otro.

Volvió a su recámara, pensando en prender el aire acondicionado pero el vaho cálido de aquel debajo suyo lo hizo sumergirse de nuevo.

Paredes negras cubiertas de cruces, piso astillado de luces tornasoles, el aire rociado de una respiración jadeante, ajena a la suya, suplicante.

Un haz de fuego que provenía del centro de su vientre se unía al del otro con una profunda punzada.

La súplica solitaria, reflejo de sus deseos, se elevaba hacia el fondo y llena de gloria se impregnaba en el altar.

Las fibras de la colcha raspaban su piel sudorosa. Las apartó y cambió de posición.

El canto lo llamó a probar el vino. Se inclinó ante la ofrenda y ungió sus labios con ese elixir prohibido. Copa tibia, trémula de besos y caricias, estigmas que se dibujaban entre sus ingles. La sangre hirviente latiendo al compás de la otra maraña de venas que se restregaban contra su enhiesto deseo. Las manos ofrecidas trepando por su espalda, tejiendo sonoras guirnaldas de lapislázuli, desgarrándole la espalda en su frenesí de pétalos envenenados.

Habiendo gustado el vino se apartó para probar el pan servido en una suave línea, pan de salvado cuya cata vino acompañada de unciones de voz bendita.

Degustado, el libamen se levantó contra él y reclamó su cuerpo, cambiando bruscamente sus posiciones. Ahora él yacía tendido en el suelo con el peso del otro clavándose en su cadera con un vaivén penetrante.

El tacto de la ropa era insoportable, lo ahogaba. Entre una pegajosa somnolencia se deshizo de su playera y la echó lejos junto con su ropa interior. Después, irritado al ver el estado de su despertar, se levantó al baño a limpiar los sueños adheridos en su abdomen y en sus muslos.

Asomó su pensamiento al pozo de lo que había soñado. Se estremeció al contemplar en el fondo el tembloroso rostro de Changmin entre las ondas.

~ o ~

Después de bañarse bajó a cenar con los demás.

Jaejoong todavía estaba cocinando, su ayudante de la noche era Yoochun; Changmin y Junsu estaban sentados en la barra esperando; el primero estaba leyendo algo y el segundo hablaba con los otros.

-Yo pienso que deberíamos ir a Kenkorando, hay muchas cosas para hacer ahí.

- A mí me parece bien -lo apoyó Jaejoong.

-También podríamos ir a unas aguas termales, así saldríamos de la ciudad, nos hace falta… Además, estar en el agua caliente mientras sientes el aire frío en la cara, después un masaje, comer y beber mucho… - comentó Yoochun con emoción.

- ¿Qué vamos a cenar hoy? -le preguntó a Jaejoong, asomándose a la estufa.

- Algo ligero: katsudon.

- Ah, comida japonesa -dijo algo decepcionado.

- Si quieres te puedo hacer otra cosa.

-No, está bien.

- Niño consentido -bromeó Yoochun.

-¿Tú que prefieres Yunho, ir a un balneario aquí o a unos termales fuera? -le cuestionó Jaejoong.

- Yo creo que deberíamos aprovechar y salir.

Junsu bajó la vista y apretó los labios.

-¿Y tú que dices, Changmin?

- A mí me da igual -dijo sin dejar de ver su libro.

-Vamos dos y dos. Te toca decidir -sentenció Yoochun.

Changmin se detuvo y alzó la mirada. Traía puestos sus lentes, los cuales le daban un cariz distinto a su rostro. Los cristales brillaron levemente cuando inclinó la cabeza. El pecho de Yunho se tensó cuando Max comenzó a acariciar la superficie de la barra toscamente mientras reflexionaba. Esas yemas cambiaron la madera por piel un instante y las huellas electrizaron su cuerpo.

-Pues, salgamos, como dijo Yunho.

Su nombre pronunciado en ese tono, por esa persona, le secó la boca.

Junsu entrecerró los ojos y su boca se redondeó haciendo un mohín. Changmin simplemente levantó las comisuras de los labios.

Para él fue un gesto suave. Se fijó en que sólo las esquinas se habían movido, el centro de sus labios había permanecido intacto, parecían líneas de granada jugosa; lo habían parecido aún cuando la boca estaba henchida y entreabierta, velada por vapor. Cerró los ojos casi dolorosamente. No podía deshacerse de esa imagen maldita. Inconscientemente dejó caer su mano sobre la mesa. El ruido atrajo la atención de todos, para su incomodidad. Sintió especialmente una clavarse en su nuca descubierta mientras salía hacia su habitación.

-¿Qué, no vas a cenar? -le preguntó Jaejoong con aspereza, pero la respuesta se estancó y sólo negó con la cabeza.

¿Por qué el escuchar su nombre con esa voz lo había cohibido? ¿Por qué había recordado aquello?, y peor aún, ¿por qué dejaba que le afectara? ¿Por qué después de haber guardado tanta distancia, Changmin había pronunciado su nombre sin que la oración lo ameritara?

Escuchó apenas que murmuraban en la cocina, pero no logró entender. Al menos le alivió el no percibir la voz de Changmin…

“¿Por qué? ¿Acaso es importante lo que pueda decir?” -pensó.

-Me estoy volviendo loco -farfulló con amargura.

Las escaleras se le hicieron demasiado largas. Quería llegar a su recámara y encerrarse lo más pronto posible para estar lejos del barullo y de los chismes de sus compañeros… para estar lejos de él. Es que no podía soportar estar cerca.

Cerró la puerta tras de sí y se recargó en ella con pesadez. Apenas había caído en el detalle de que pasado mañana irían todos a bañarse y eso implicaba, naturalmente, que lo vería desnudo otra vez. Estaba seguro de que después de lo de la regadera y de todas las cosas que habían estado pasando por su cabeza no volvería a verlo de la misma manera. Y no sólo eso, Changmin también lo vería a él. ¡Y si su tambaleante deseo se manifestara… y si él lo descubriera?

Turbado, se echó sobre cama.

~ o ~

Se encontró de pronto con Changmin, quien estaba hundido hasta el pecho en el onzen, con la cara al cielo y los ojos cerrados. Pensó un momento en entrar a la habitación antes de que el otro reaccionara pero fue muy tarde, inminentemente se encontró con él: los dos solos, desnudos…

Yunho no había podido disimular su sorpresa, incluso había sentido nítidamente cómo sus ojos se abrían y su cuerpo se tensaba. Changmin también pareció impresionarse, su boca se había entreabierto y movido como si una pregunta se hubiera trabado en su perplejidad; lo había mirado un momento y había bajado luego la vista, sus ojos vacilaban en el suelo.

Se repuso de repente. No podía retroceder, sería cobarde y, además, demasiado obvio.

Respiró lento, tratando de que su aliento no fuera audible. Sonrió queriendo parecer tranquilo y se metió al agua, a su lado. El otro levantó la mirada, encarándolo, y un intenso cosquilleo recorrió su cuerpo.



Continuará...

5 comentarios:

AmiS dijo...

wooww!! ta muy bueno, megusto mucho espero la continuacion

macachangmin dijo...

jejejeeje ojala que pronto llegue la conti^^

LatinCassiopeia dijo...

weee esta bn solo que muy lirico y poetico seria mejo si se expresara de una manera mas sencilla y eso del juego de yunho con junsu :S osea que onda, .-. pense que changmin entraria y los veria y blah blah,pero solo fue relleno xD en fin esta buena a seguir a ver :)

Eri dijo...

noooo!!!
yo digo que al delfín le gusta yunhoooo!!! *-*
yo creo que el lider está pensando demasiado!!! yunhooo!!! atrapa a changmin en los onsen y... ya sabes! musho serso salvaje!!!! *w*

Anónimo dijo...

muy bueno, espero la continuacion jejeje

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