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Changminizada Yuuki Fic's

lunes, 16 de agosto de 2010

Juego de niños cap 3

¿Juegas con fuego?

Después de hora y pico de viaje al fin habían llegado a los termales. A esa altura se sentía más frío que en Tokio.

Los majestuosos árboles de hojas doradas se alineaban guiándolos hacia la entrada del establecimiento, donde algunas empleadas los recibieron ataviadas con kimonos de distintos colores.




Sintieron un gran alivio cuando la calidez de la recepción los acogió. Dejaron sus zapatos y subieron al recibidor con cómodas pantuflas. Un muchacho delgado de kimono negro y obi verde olivo los fue a dejar a su habitación.

Era un cuarto de tatami muy amplio, divido en tres por dos biombos verdes, del tono de las paredes, con dibujos de pavo reales, evocando vagamente a los del castillo Nijo de Kyoto. Al fondo, las puertas corredizas abiertas mostraron el lienzo del patio: el pozo termal, la barricada de bambú y los árboles de momiji enmarcándola con natural encanto.

Un segundo después, regresó el muchacho con yukatas para cada uno.

-Me voy a dormir un rato- anunció Yunho, metiéndose en el biombo donde había tres futones. Tomó el del fondo.

Estaba muy cansado. No había podido pegar el ojo en toda la noche y los pocos momentos de sueño que había tenido habían sido inquietos y calurosos.

Se quitó la ropa y la cambió por la cómoda yukata azul marino con obi negro que le había tocado. Escuchaba atento el cuchicheo de los demás, ya que, por un extraño pudor que el mismo calificaba de ridículo, no quería que alguien entrara mientras lo hacía. Sin embargo, en cuanto su cabeza tocó la almohada, se olvidó de todo y se quedó profundamente dormido.

~ o ~

Su conciencia comenzó a arrastrarse en su sueño pero un repentino arrebato de pereza se recargaba en sus párpados y los hundía más en él, para después regresarlo una vez más a la habitación, a la suavidad del tibio futón.

Escuchó murmullos.

-No, ya déjame- una voz temblorosa.

-¿Qué tiene? Los otros salieron- una voz ronca, baja.

-Pero Hyung está del otro lado.

El roce de colchas.

-Está dormido…

-No, mejor vámonos a otro lado…- una risa nerviosa.

Yunho se volteó y se encogió en la trampa del sueño.

~ o ~

Sentía el cuerpo pesado, los párpados aún más, a pesar de que pensaba con claridad no podía desplegarlos.

La habitación estaba en silencio, sólo se escuchaba el rumor lejano de las hojas zarandeadas por las ráfagas de viento. Respiró hondo, aligerando su cuerpo. Hizo un esfuerzo por abrir los ojos. Ya estaba oscuro afuera también. Encendió su reloj: eran las seis. Calculó que quedaría aproximadamente media hora antes de que todos llegaran para
cenar.

Se desembarazó de las cobijas. Por suerte, sus compañeros le habían dejado prendida la calefacción así que no sintió mucho la diferencia de temperatura. Fue a agarrar unas toallas del mueble, se quitó la ropa y salió para bañarse. Al hacerlo, el aire azotó su cuerpo descubierto, pero la gélida sensación fue dejada en segundo plano por la sangre efervescente que comenzó a punzar dolorosamente en sus venas al encontrarse de pronto con Changmin, quien estaba hundido hasta el pecho en el onzen, con la cara al cielo y los ojos cerrados. Pensó un momento en regresar a la habitación antes de que el otro reaccionara pero fue muy tarde, inminentemente se encontró con él: los dos solos, desnudos…

Yunho no pudo disimular su sorpresa, incluso sintió nítidamente cómo sus ojos se abrían y su cuerpo se tensaba. Changmin también pareció impresionarse, su boca se entreabrió y se movió como si una pregunta se hubiera trabado en su perplejidad; lo miró un momento y bajó luego la vista. Sus ojos vacilaron en el suelo.

Se repuso de repente. No podía retroceder, sería cobarde y, además, demasiado obvio. Respiró lento, tratando de que su aliento no fuera audible. Sonrió queriendo parecer tranquilo.

-¿Y los demás?- preguntó.

-Jaejoong dijo que quería un masaje; de Yoochun y Junsu no sé nada, cuando yo regresé ya no estaban- le contestó con calma, la tensión en su voz era mínima, aunque perceptible. Aún así se sintió aliviado.

Se metió rápidamente al agua que estaba casi hirviendo. Un hormigueo le atizó la carne. Primero sintió ganas de salirse por él pero en poco tiempo desapareció.
Notó la mirada curiosa de Changmin.

-¿Qué pasa?

-¿Desde cuándo te metes tú con toalla?

Yunho agradeció que el agua caliente ya hubiera puesto su piel roja.

-Ah, es que… hoy hace más frío que otros días y pensé que un cambio muy brusco podría ser incómodo- contestó vacilante.

-Claro, las partes sensibles…-comentó Changmin con ironía.

Yunho hubiera deseado no escuchar esas palabras, y mucho menos haberse fijado en la mano de Changmin que acariciaba su propio muslo distraídamente. Como una regresión, la imagen de la regadera se estrelló contra él y se mezcló con la del Changmin frente a él, tan real, tal cercano; los jadeos del de trozos de sueño retumbaron en sus oídos, se plasmaron en los de éste que miraba lejanamente el profundo orbe azul oscuro. Yunho se estremeció. Changmin volteó a verlo. La luz de los faroles de los cuartos contiguos fulguró en sus pupilas canela; se le antojaron apetecibles como nunca sus labios entreabiertos, coloreados como las hojas de momiji que llovían a su alrededor. Lo invadió una sensación acogedora, como si estuviera atrapado en el cálido vapor de un otoño nocturno que se deshacía sólo para él entre la barricada de bambú; un Changmin solo, tibio, su boca de cereza fuera de estación esperando. La presión de su sangre agitada lo impulsó a acercarse y atrapar esos labios. Fue rápido mas le pareció que transcurría candenciosamente el momento en el que hizo contacto con esa fruta carnosa, en el que la rozó lentamente con la lengua y sintió con ella sus pliegues. Cerró los ojos completamente para degustar al fin el tormento de aquellos días. Pero la grata sensación fue interrumpida por una mano en el pecho que lo alejó con fuerza. Miró perplejo un instante a Changmin, quien le devolvía una mirada semejante, mas, cuando la conciencia del rechazo cayó sobre él, un instinto predador lo poseyó: lo empujó violentamente, haciendo que sus hombros chocaran contra la roca y se puso a horcajadas sobre él.

-¿Qué crees que haces?- le reclamó el otro con rabia, pero antes de que pudiera golpearlo de nuevo, Yunho lo tomó de los antebrazos y se abalanzó sobre él para tratar de besarlo. El otro giró la cabeza celeramente, entregándole el suculento cuello. Lo mordió con furia, provocando que gimiera y tratara de zafarse con más ímpetu. Le apretó entonces los brazos con tanta saña que la carne comenzó a latir bajo sus manos. La presencia de aquel cuerpo deseado secretamente, el sentir que lo probaba a la fuerza, lo hizo sentirse febril. El otro se resistía deliciosamente y el violento vaivén de su cadera al buscar liberarse lo enardecía aún más. Imprudentemente soltó un brazo para deleitarse con el tacto de aquél pecho. Acto seguido, un golpe se clavó en su omóplato. Su respuesta fue pellizcar la prominencia bajo sus yemas. Una queja. Con la rodilla derecha separó una de sus piernas y se acercó al centro. Changmin se quedó repentinamente inmóvil; él no indagó demasiado en las razones, aprovechó para capturar su boca, pasó la lengua sobre sus dientes, deleitándose con la carnosidad que iba percibiendo. Al no encontrar eco, presionó la rodilla contra su ingle. Lo sintió temblar debajo suyo, y para su sorpresa, el beso comenzó a ser correspondido, mas no mansamente, como hubiera esperado, era más bien como si el otro hubiera aceptado un reto, lo besaba también con ansia, se podía decir que hasta con violencia, atrapaba su boca toscamente, barría su lengua, mordía sus labios mientras pellizcaba sus muslos, y esto, sorprendentemente, lo satisfacía más que el chico apacible de su sueño. Pero no iba a dejarlo ser el agresivo así como así. Siguió acariciando los botones carmín de su pecho con aspereza, los haló con las uñas, y cuando esto provocó un jadeo, fue a morder su clavícula, libó la capa con deleite, regodeándose en el sabor de la piel, del aperlado sudor que recubría la ardiente superficie. Inhaló su aroma, no olía lo que se diría rico, era un olor sensual, penetrante, que lo incentivaba. Lo deseó aún más.

Para acentuar su sufrimiento, Changmin se abrió paso hacia su ingle, acariciándola despacio, con dureza. Le sorprendió el escuchar un gemido de su propia voz. Fue un pequeño descuido solamente pero, cuando terminó su pensamiento, Changmin ya lo había volteado y era quien estaba encima ahora, rompiendo la superficie del agua mientras recorría sus costados. Se veía atractivo concentrado, con el cabello flotando sobre su frente y los ojos bajos, fijos en algún punto medio de su cuerpo. Se sintió un poco avergonzado. Pudo escuchar cómo intentaba controlar la cálida respiración que se impregnaba en su belfo.

Decidió romper la calma: tomó a Changmin por la nuca y lo atrajo hacia sí rudamente. Sus bocas chocaron, volviéndose más sensibles. Ese beso comenzó más suave que el anterior pero fue intensificándose conforme se olvidaban del lugar y del frío, y se concentraban en el contacto del otro cuerpo. Yunho enterró una mano en el espeso cabello de Changmin, lo jaló, frotó su nuca, y con la otra mano arañó su abdomen, deseando hacerlo temblar.

La temperatura del agua y de su cuerpo lo asfixiaban, mas no quería dejar de degustar esa delicia. Y no necesitaba preguntarlo, sentía claramente cómo el deseo de Changmin se expandía junto con el suyo en cada roce piel, en cada ocasión en que sus labios se oprimían. Queriendo sacar ventaja incluso estando abajo, tomó los muslos de Changmin por la parte externa, los separó y lo sentó encima suyo. No muy seguro, el otro rompió el beso. Instintivamente, Yunho siguió la estela de su aliento, lo miró a los ojos: la insegura voluptuosidad se cristalizaba en la superficie, no dejaba ver sus sentimientos mas irradiaban una diáfana pasión que le oprimió el vientre.

Un momento se quedaron mirando. Yunho evaluaba qué hacer, hasta dónde podría llevar su rebosante concupiscencia. ¿Changmin estaría pensando lo mismo? Sentía que sí. Atrapó la cintura del otro y éste se fue contra su boca de nuevo. La sensación se hundió de lleno en su plexo. La humedad y la tibieza de la lengua de Changmin empañaron su conciencia, el ardiente rocío se regó, quemándolo con un tortuoso escozor que alcanzó cada esquina de su ser. Era un beso demasiado salvaje, le había quitado el aliento en un instante, pero no podía detenerse. Mordió aquella lengua buscando una oportunidad para recuperase pero…

El sonido de las puertas corredizas.

Changmin se alejó inmediatamente. Se miraron perplejos.

-¿Estarán afuera?-se escuchó.

Inmediatamente se acomodaron a una distancia aceptable y trataron de disimular calma.

-¿Ya pedimos algo para comer?- les preguntó animado Junsu, abriendo las puertas. Vestía una yukata color pergamino y un obi azul oscuro con dragones bordados en color hueso.

Asintió.

-Mm… ¿Como qué quieren comer?

-Lo que quieran está bien- dijo Yunho.
-Yo no tengo hambre. Voy al sauna- atajó Changmin secamente, saliendo del agua.

-¿Qué le pasa?- cuestionó Yoochun.

-No sé- dijo simplemente sin atreverse a mirarlos y se salió también, cambiándose la toalla de la cintura y poniéndose otra en la cabeza para amortiguar el sonido de su respiración ahogada.




continuara....



6 comentarios:

Anónimo dijo...

solo puedo decir.... TOTALMENTE SEXYYYY ME ENCANTO!!!!!!!!!!!

AmiS dijo...

wwooo!!!O_O

Lutien dijo...

yo igual digo WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOWWWW!!!!

Anónimo dijo...

wooooo ahora si se la.......estuvo increible y exitante jajaja hasta senti cositas jajaja

Alma Gabriela dijo...

jajaja fue genial, en serio me gusto mucho *¬*

Anónimo dijo...

SE PASAN DEJEN A MI MAX ¬¬

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Changmin x all♥~ X'DDDD